El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que sigue avanzando con empresarios en la renegociación de los contratos que tienen con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

El mandatario federal dijo que sostuvo una reunión hasta las 9 de la noche del miércoles con los empresarios, tratando de llegar a un acuerdo sobre la renegociación, aunque esto aún no fue posible.

“Avanzamos bastante en el acuerdo con las empresas de los gasoductos. Va por buen camino ese asunto y yo espero que la semana próxima ya se llegue a un acuerdo”, dijo López Obrador.

El pasado lunes, el primer mandatario dijo que ayer jueves, o a más tardar la próxima semana, su gobierno podría firmar un acuerdo final con los empresarios.

El gobierno federal, a través de la CFE y la Presidencia de la República, sostiene negociaciones con las empresas TransCanadá; Sempra Energy-IEnova; Fermaca y Carso, que tiene concesión para operar siete gaseoductos: Tuxpan-Tula; Tula-Vila de Reyes; Samalayuca-Sásabe; Guaymas-El Oro; La Laguna-Aguascalientes; Villa de Reyes-Guadalajara y Texas-Tuxpan.

En las mesas de negociación participan el director de la CFE, Manuel Bartlett Díaz; el secretario particular del presidente, Alejandro Esquer Verdugo, así como representantes de dichas empresas. En estas últimas mesas de conciliación ya se ha involucrado directamente el presidente López Obrador, quien promueve acuerdos directamente con los presidentes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar Lomelín, y del Consejo Mexicano de Negocios, Antonio del Valle Perochena.

El 21 de marzo, en Palacio Nacional, López Obrador se pronunció acerca de dichos contratos, y anunció que su gobierno entablaría una negociación con los propietarios, a fin de llegar a un acuerdo que beneficiara a ambas partes. “Fue desastroso lo que hicieron en los contratos para la construcción de los gasoductos, son contratos leoninos. Se tiene que pagar por esos gasoductos hasta ocho veces más lo contratado; es decir, si el gasoducto tiene un costo de 1,000 millones de dólares, hay que terminar pagando 8,000 millones de dólares de manera inexplicable, porque no sólo es la construcción, sino el sistema de financiamiento, totalmente desproporcionado. Ése es un caso, otro: paga la Comisión Federal los gasoductos y no pasan a ser propiedad de la CFE, siguen siendo propiedad de la empresa que los construyó. ¡Increíble! Y tres. Si por alguna razón se detiene la construcción, la CFE tiene que pagar multas a la empresa”.