El gas Licuado de Petróleo (LP) se presenta como una alternativa para sustituir las necesidades energéticas de quienes se vean afectados por las mermas en el gas natural; sin embargo, comprarlo aumentaría hasta cinco veces el costo energético de un consumidor, ya que la falta de inversión para el almacenamiento de este hidrocarburo provocó en el 2011 la formación de un fideicomiso para sustitución de cilindros, con lo que aumentará 4.4% el precio al finalizar el año.

Actualmente, el gas LP cuesta en promedio 11.15 pesos por kilo y sobrepasará los 11.75 pesos por kilo al finalizar el año, ya que además del aumento mensual que la Secretaría de Hacienda decreta cada mes, los consumidores deben pagar 10 centavos más por kilo mensualmente y las 200 distribuidoras y Pemex ponen otros 10 centavos para la conformación de un fondo para financiar el cambio de equipos obsoletos.

El país tiene un consumo de gas LP de 100 millones 920,000 barriles de petróleo crudo equivalentes (bpce) anuales (8 millones 700,000 toneladas), de los cuales 65% se distribuye en el sector doméstico, ya que cinco de cada siete hogares mexicanos usan este hidrocarburo. Por tanto, el consumo diario asciende a 288,800 bpce por día.

Pemex es el único autorizado en el país para fabricar este gas, producto de la refinación del crudo, y la producción actual se sitúa en 205,700 bpce y ha disminuido 8.9% desde el 2007. En relación con el 2011, Pemex reporta una producción de gas LP menor en 3,600 bpce diarios. Para satisfacer la demanda, Pemex importa poco más de 40% de lo que produce.

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