Los exportadores de tomate de México y los productores de ese mismo producto de Estados Unidos, junto con el Departamento de Comercio estadounidense, ultiman un acuerdo sobre las ventas externas mexicanas de tomates al mercado estadounidense, adelantó Jesús Seade, subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Economía.

“Nuestros productores están cerca de lograr un nuevo acuerdo con #EEUU (que evite los elevados cargos que de otra forma se perfilan), ofreciendo concesiones mayores de interés para EU”, dijo Seade a través de Twitter.

Este acuerdo podría influir en cierta manera para impulsar la ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en Estados Unidos, al contar con el aval de los productores de Florida y, probablemente en consecuencia, de los legisladores de ese estado.

México exportó en mayo tomates a Estados Unidos por 176 millones de dólares, una baja interanual de 0.2%, por lo que prácticamente no resultó afectado su valor total por las cuotas compensatorias impuestas por Estados Unidos.

En volumen, estas ventas sumaron 166,190 toneladas en el mismo mes, una reducción de 1.3%, a tasa anual, de acuerdo con datos del Banco de México.

A partir del 7 de mayo del 2019, los exportadores de tomate mexicano se enfrentan al pago de derechos compensatorios provisionales de 17.5%, el cual debe cubrirse como garantía para poder realizar sus exportaciones hacia Estados Unidos.

Por lo general, la mayoría de los propietarios de grandes empresas utiliza una mejor tecnología en comparación con los productores más pequeños, pero esto también depende de las condiciones climáticas en toda la región. La mayoría de la agricultura protegida utiliza sistemas de riego por goteo, protección contra insectos/pulgones y sistemas para controlar la luz y el aire.

Dado que las condiciones climáticas dictan qué tipo de tecnología se necesita, las áreas más cálidas como Sinaloa tienen un mayor porcentaje de casas de sombra en comparación con la tecnología de invernadero.

A solicitud de los productores de tomate de Florida, la eliminación del Acuerdo de Suspensión entre los dos países implicó la reactivación de la investigación antidumping, suspendida desde 1996, y que los exportadores de tomate mexicano se enfrenten al pago de derechos compensatorios provisionales.

En abril de 1996, los tomateros de Florida y de algunos otros estados de Estados Unidos solicitaron el inicio de una investigación antidumping en contra de las exportaciones de tomate mexicano.

En noviembre del mismo año, el Departamento de Comercio determinó en su resolución preliminar que existían márgenes de dumping en la investigación, pero al mismo tiempo suspendió la investigación debido a un compromiso de precios que permitió la firma de un acuerdo de suspensión de la investigación antidumping entre los productores/exportadores mexicanos y el propio Departamento de Comercio.

El acuerdo de suspensión, aunque condiciona la entrada del tomate mexicano a Estados Unidos, ha funcionado bien para la industria mexicana, creando certeza en los flujos comerciales, y ha encauzado una de las principales disputas comerciales entre México y Estados Unidos. El acuerdo de suspensión se ha renovado en el 2002, 2008 y 2013.

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