Tras escuchar la propuesta de Brasil para modificar el Acuerdo de Complementación Estratégica (ACE) 55 en el ramo automotriz, México y la nación carioca acordaron profundizar el comercio entre ambas economías y no bloquearlo, aunque la advertencia de la parte negociadora mexicana es que ante cualquier ajuste deberán haber reglas espejo y se tenga total acceso al mercado.

El gobierno sudamericano planteó a México adelantar la apertura de los vehículos pesados del 2020 al 2015, revalorar la regla del contenido nacional para aumentarla a 30% e imponer medidas para equilibrar el comercio.

La administración de Dilma Rousseff no pretende imponer aranceles a las importaciones de autos mexicanos, afirmó Francisco de Rosenzweig, subsecretario de Negociaciones Comerciales Internacionales de la Secretaría de Economía.

Agregó que la propuesta tampoco está sustentada en el argumento de que la balanza comercial está desequilibrada, sino que busca ajustar el ACE 55 a su política industrial para fortalecer su mercado.

El secretario de Economía, Bruno Ferrari, y la titular de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, llevaron a cabo el primer encuentro con sus contrapartes brasileñas, justo en el periodo que se había pactado para arrancar la primer ronda de negociaciones hacia un acuerdo de integración económica, con el propósito de analizar la postura de los brasileños, en cuanto a su malestar por el tema automotriz.

A través de una entrevista telefónica desde Brasil, el funcionario mexicano sostuvo que la reunión se llevó a cabo en un ambiente constructivo y propositivo, por lo que este miércoles continuarán afinando detalles de la propuesta.

Todavía no entran a detalle (los secretarios de Estado de ambas naciones), pero los tres temas son: pesados, adelantar el comercio bilateral sin aranceles, esto se dará en el 2020 y su interés de adelantarlo. México tiene disposición a revisarlo, siempre y cuando haya reglas espejo y México tenga acceso a su mercado , estableció De Rosenzweig.

En el contenido nacional, para Brasil es importante valorar el componente mínimo de 30% de la regla de origen y que la fórmula brasileña sea equivalente a la mexicana, ya que existe la presunción de que los autos que llegan desde México tienen piezas de otros países que exceden ese porcentaje.

Y tercero, a buscar medidas a equilibrar el comercio.

En el llamado cuarto de junto de las negociaciones se encuentran reunidos los representantes de la industria automotriz mexicana y directivos de armadoras instaladas en México (General Motors, Ford, Nissan, Toyota y Mazda), cuyas exportaciones estaban previstas en su producción y, en el caso de la última, la planta que construye en el estado de Guanajuato tiene como una de sus principales proyecciones las exportaciones a Brasil.

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