Durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto se ha ejecutado una de las mayores inversiones en infraestructura de los años recientes, pero ello no ha terminado de impulsar a la industria de la construcción, que en la coyuntura electoral actual demanda un compromiso serio del nuevo gobierno federal por la planeación de largo plazo en la obra pública, aseveró Gustavo Arballo, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

“El balance que estamos haciendo de lo ejecutado en materia de infraestructura en este sexenio, partiendo del Plan Nacional de Desarrollo y del Programa Nacional de Infraestructura del presidente Peña es que, si bien es cierto que las mayores inversiones en pesos se han hecho en esta administración, la productividad, siempre medida contra el PIB, ha sido menor. El crecimiento no ha sido suficiente”, afirmó en entrevista con El Economista.

En los cinco primeros años de este sexenio, el PIB de la industria de la Construcción creció en promedio cada año 0.9%, menos de la mitad de lo que ha avanzado la economía (2.5% cada año), la peor relación de los últimos tres sexenios (del 2006 al 2011, la razón fue 1.2% de expansión de la construcción por 1.3% de incremento del PIB y del 2000 al 2005, fue de 0.7 por 1.4%, respectivamente), de acuerdo con un ejercicio realizado por este diario.

El desempeño no ha sido el mejor, reconoce Arballo, a pesar de que hoy existen más herramientas para que el sector privado complemente la inversión pública en infraestructura, como las Asociaciones Público Privadas (APP). “En el PEF 2018 hay solamente 21 proyectos de APP considerados. Pero yo estoy seguro de que en México hay la necesidad y posibilidad de muchos más”, afirma.

Una explicación de esto es la falta de planeación de largo plazo en los proyectos de infraestructura pública, lo cual genera incertidumbre económica y jurídica e impide una adecuada programación de recursos. “México requiere tener una planeación de largo plazo, con una visión mucho más allá de los periodos sexenales. La planeación en materia de infraestructura debe traspasar sexenios. El ejemplo más claro es el tema del nuevo aeropuerto de la ciudad de México”, dijo Arballo Luján.

Sin un backlog (reserva) de proyectos de largo aliento, adujo, no hay manera de aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece la joven legislación de APP en México, como la posibilidad de los privados de presentar proyectos no solicitados. “Mientras no haya planeación no podemos sacar (más proyectos) aunque tengamos ley de APP, pero no podemos sacar proyectos nada más porque sí bajo ese esquema si no hay antes la debida planeación”, aseveró.

Gustavo Arballo es categórico en esto: la planeación en infraestructura va a ser fundamental para que México aspire a un proyecto de nación de largo aliento y pueda replicar casos exitosos como los de China y Corea del Sur. Bajo el eje de la planeación, el país debe plantearse elevar la inversión en infraestructura de los niveles actuales de 2% del PIB a 4%, siempre con la meta de elevar la productividad de este gasto.

Este tema será uno de los ejes del 29° Congreso Mexicano de la Industria de la Construcción, que inicia hoy en Guadalajara y contará con la presencia de los candidatos a la Presidencia de México, a quienes la CMIC invitó para establecer un primer diálogo previo al inicio de la campaña presidencial de julio y frente a los retos del cambio de gobierno en diciembre próximo.

Pensando en la coyuntura, la CMIC preparó a lo largo del año pasado un diagnóstico de la problemática de la industria de la construcción, a cuya elaboración convocó a actores empresariales, pero también de la sociedad civil. Este documento será presentado a Ricardo Anaya, candidato presidencial de la coalición Por México al Frente, José Antonio Meade, de la alianza Todos por México, a Andrés Manuel López Obrador, de la coalición Juntos Haremos Historia y a Margarita Zavala, candidata independiente.

“Ya se les hizo entrega de un primer adelanto de información (a los candidatos) para que vayan preparados. Por el momento esperamos compromisos generales en la materia: nos gustaría un compromiso de mayor inversión pública y de aprovechamiento pleno de las APP y los fibras, sin dejar de lado un compromiso decidido por abatir la corrupción”, comentó Arballo Luján.

Ley de Obra Pública se fortalecerá en anticorrupción

La aprobación de la Ley de Obra Pública y Servicios Relacionados con las mismas es uno de los grandes pendientes que dejará la actual Legislatura pero, desde una perspectiva positiva, la legislación quedará más sólida al coincidir con la conformación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), afirmó Gustavo Arballo, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

“Nosotros tenemos ya creo que cuatro años sobre un nuevo modelo de ley. Se atravesó en el camino el SNA y qué bueno porque las leyes del sistema nacional anticorrupción hacen obligatorio que leyes como la de obras públicas se tengan que modificar”, afirmó Arballo.

Esto es relevante pues, admitió, el de la construcción es uno de los sectores más vulnerables ante el flagelo de la corrupción, pero en donde, desafortunadamente “no tenemos una manera de comprobar (las conductas ilegales), porque se requiere un proceso de denuncia. Tal vez, la única excepción que hago es la de Odebrecht, porque ellos fueron confesos”.

Consciente de los señalamientos que con frecuencia se dirigen a las empresas de la construcción en cuanto a escándalos de sobornos y cohecho, Arballo dijo que la CMIC ha sido uno de los organismos empresariales que con mayor rapidez se involucró con los organismos de la sociedad civil que presionaron para la conformación del SNA. “Lo que les diría es que la cámara lo ha tomado muy en serio. Somos de los primeros que nos adherimos al tema del código de integridad”.

Y añadió: “Necesitamos dar otros pasos, como mejorar sistemas de información como Compranet, que apenas está en sus primeros pasos. Yo creo que uno de los mayores reclamos es el tema de transparencia”.

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