México cayó dos posiciones, de la 46 a la 48, en el Índice de Competitividad Global 2019 (ICG 4.0), difundido este martes por el Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés).

En esta clasificación, México mejoró su desempeño de puntaje en 0.3 puntos; sin embargo, su descenso obedeció a que otros países mejoraron a un ritmo más rápido. “La incertidumbre y las tensiones comerciales derivadas de la política comercial internacional de Estados Unidos constituyen un obstáculo que impide el desarrollo socioeconómico de México, reduciendo las expectativas de los líderes empresariales y, en consecuencia, su disposición a invertir”, dijo el reporte del WEF.

En este contexto, el desempeño competitivo de México es mixto. Por un lado, ha logrado algunos avances en sus cuatro pilares de bajo puntaje: instituciones (+0.6 puntos, 98º), mercado laboral (+1.4, 96º), habilidades (+0.4, 89º) y adopción de TIC (+3.7, 74º).

Por otro lado, estas mejoras han sido insuficientes para compensar el desempeño general de México frente a otras economías más competitivas.

Por ejemplo, en términos de habilidades, el nivel educativo sigue siendo bajo (8.6 años en promedio, 84º) y los planes de estudio no están actualizados (habilidades digitales, 99º, y pensamiento crítico, 103º). Del mismo modo, las mejoras a las instituciones se han concentrado en la eficiencia administrativa del sector público (+4.5 puntos, 59º), mientras que la seguridad (138º) y la transparencia (116º) siguen siendo problemáticas.

Además, hay algunas áreas donde el rendimiento disminuye. La inflación, por ejemplo, ha aumentado (5.5%, 111º), la esperanza de vida saludable ha disminuido en 0.9 años (60º), y la falta de mejoras en la infraestructura de transporte (-1.3, 51º).

 

En América Latina, Chile fue la economía más competitiva (se mantuvo en el lugar 33). Después de México, se ubicaron Uruguay (54), Colombia (57) y Costa Roca (62).

La clasificación estuvo liderada, en orden descendiente, por Singapur, Estados Unidos, Hong Kong, Países Bajos y Suiza.

El reporte destacó que la brecha entre los mejor y los peor posicionados es preocupante, ya que la economía mundial enfrenta la perspectiva de una recesión. El contexto geopolítico cambiante y las crecientes tensiones comerciales están alimentando la incertidumbre y podrían precipitar una desaceleración.

También expuso que 10 años después de la crisis financiera mundial, la economía mundial permanece encerrada en un ciclo de crecimiento de productividad bajo o plano a pesar de la inyección de más de 10 billones de dólares por parte de los bancos centrales.

Si bien estas medidas sin precedentes tuvieron éxito en evitar una recesión más profunda, no son suficientes por sí solas para catalizar la asignación de recursos hacia inversiones que mejoren la productividad en los sectores público y privado. A medida que las políticas monetarias comienzan a agotarse, concluyó, es crucial que las economías confíen en la política fiscal y los incentivos públicos para impulsar la investigación y el desarrollo.

[email protected]