El impacto en la economía mexicana tras el Covid-19 obliga a impulsar esquemas que aceleren la recuperación del empleo y no esperar una década -como ha ocurrido en el pasado- por lo que no sólo se tiene que evitar los despidos, si no empezar a fomentar la contratación laboral.

En el panel “Reactivación económica y derechos laborales. Hacia un acuerdo nacional para enfrentar la crisis”, organizada por sindicatos del país, especialistas como David Kaplan, especialista senior de la división de Mercados Laborales del BID y Juan Carlos Rivas, Oficial de Asuntos Económicos de la Cepal, coincidieron en la necesidad de atender las iniciativas que ya se han presentado, como un seguro de desempleo; pero también a promover la contratación laboral. “La tasa de contrataciones en abril de este año fue algo jamás visto anteriormente, aún peor cuando vemos los datos de mayo; estamos viendo no solamente despidos en el mercado laboral, las empresas simplemente no están contratando, si no hacemos algo al respecto podríamos tardar años y años antes de ver una recuperación de la tasa de contrataciones”, expuso Kaplan.

Cabe destacar que en crisis pasadas, como en el 2008, la tasa de contrataciones bajó muchísimo en el 2009 y “tardó muchos años en recuperar el nivel que tenía antes de la crisis, básicamente hasta el 2017 por fin la tasa de contrataciones volvió al nivel que tenía en el 2007”, añadió el especialista del BID.

Sostuvo que ha habido muchas iniciativas para subsidiar de alguna manera u otra el empleo formal para reactivar el mercado laboral. Las propuestas van desde subsidiar directamente los salarios; subsidiar las cuotas del seguro social; otorgar un monto fijo en subsidio, lo cual beneficia en mayor porcentaje a los trabajadores de menores ingresos; “hay varias propuestas pero de alguna manera u otra no podemos aceptar que el mercado laboral demore una década en recuperarse”, insistió.

En tanto, Juan Carlos Rivas, de la Cepal, dijo que la economía mexicana se verá afectada por múltiples canales entre ellos no solamente la caída de la producción industrial, también por los flujos de turismo nacional e internacional; además el impacto negativo de la caída de los precios del petróleo y en tercer lugar “porque la economía mexicana a diferencia de los países desarrollados no cuenta con estabilizadores automáticos del ciclo económico, como un seguro de desempleo”.

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