La fortaleza que ganó la economía mexicana a raíz de los cambios instrumentados para integrarse a la competencia mundial y la estabilidad macroeconómica son los catalizadores que han permitido a México sortear con mejores resultados los desequilibrios de la crisis de Estados Unidos y de Europa, con lo cual estabilizó la tasa de desempleo en 5% en los últimos años, refirió el sector privado.

El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) explicó que la inserción de México en el mundo a través de sus tratados de libre comercio y la solidez económica actual permiten que el empleo formal no tenga una caída tan drástica como la de 1995 y que, por el contrario, haya retomado un ritmo de avance que permitió una recuperación más pronta y que se haya mantenido el aumento de plazas de trabajo. La estabilidad macroeconómica es un elemento fundamental en el proceso de recuperación y crecimiento de la economía de nuestro país. La importancia de su fortaleza se hizo evidente antes, durante y después de la severa crisis del 2009 , destacó el organismo.

No obstante, advirtió que, además de la estabilidad, se requieren ajustes adicionales para lograr que la actividad económica de México logre tasas de crecimiento mucho más elevadas, lo que estimularía un incremento importante en la creación de empleos formales.

De acuerdo con las cifras del IMSS, desde el nivel más alto de empleo formal previo a la crisis del 2009 hasta su punto más bajo, transcurrieron siete meses en los que se perdieron 696,000 puestos, los cuales se recuperaron en su totalidad en los 15 meses posteriores.

Los analistas del CEESP explican que la recuperación de empleos representó un fuerte impacto para los hogares del país, al compararse con lo que pasó durante la crisis de 1995, que en términos de pérdida del PIB fue muy similar (-6.2%), pero el impacto sobre el mercado laboral fue más severo en esa ocasión, debido a que en el 2009 había mayor estabilidad macro.

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