México importó gas de Estados Unidos por un valor de 6,125 millones de dólares en el 2019, lo que representó el doble (107%) desde el 2015.

Con ello, México se volvió a colocar como el mayor importador de este producto desde Estados Unidos, con una participación de 20.1% y desplazando a Japón.

El crecimiento de las compras mexicanas se dio con una tendencia en la que los montos no han dejado de crecer a tasas interanuales, hasta alcanzar un récord en el 2019.

Estados Unidos no comenzó a exportar gas natural licuado (GNL) desde los 48 estados más bajos hasta febrero del 2016. Sin embargo, la exportación de gas natural por gasoducto, principalmente a México, ha mantenido una tendencia creciente.

Actualmente, Estados Unidos es un importante productor y consumidor de recursos de energía primaria, y los adelantos tecnológicos en la producción nacional de petróleo y gas de esquisto han tenido un profundo efecto en los mercados mundiales de la energía en los últimos años. En julio del 2018, la producción de petróleo crudo de Estados Unidos alcanzó 11 millones de barriles diarios por primera vez en la historia, y ese país es un exportador neto de productos del petróleo y gas natural.

En particular, las importaciones mexicanas de gas natural en estado gaseoso desde su vecino del norte subieron 68.8% en comparación con el 2015, a 3,368 millones de dólares.

Le siguieron las de gas propano licuado, que alcanzaron 1,637 millones de dólares, con un aumento de 112.9% en el periodo, de acuerdo con datos del Departamento de Comercio estadounidense. Por el contrario, las de gas natural licuado se redujeron 77.1%, a 658 millones de dólares. El resto corresponde a otras formas de gas de petróleo y demás hidrocarburos gaseosos.

A medida que la producción de gas natural en Estados Unidos aumentó y los precios cayeron, el consumo de gas natural en Estados Unidos subió. El alza en el consumo no mantuvo el ritmo de la producción, por lo que las empresas recurrieron a mayores exportaciones de gas natural, primero por gasoductos a México y luego como GNL a otras partes del mundo.

Así, la entrada de Estados Unidos como exportador ha provocado cambios significativos en los mercados de gas natual licuado.

El mercado de gas natural de Estados Unidos es uno de los pocos que no vincula el precio del gas natural al petróleo, y esto se ha reflejado en los contratos de GNL. Algunos compradores ven las exportaciones de GNL de Estados Unidos como una cobertura contra los precios del petróleo.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Estados Unidos es el mayor consumidor y productor de gas natural del mundo. Gracias a los avances tecnológicos en la explotación del gas de esquisto, que lo han convertido en un recurso energético relativamente barato, entre el 2007 y el 2013 se produjo un aumento de 500% de su producción, que ahora representa 67% aproximadamente del suministro interno de gas.

Debido a la disminución de los precios se ha desacelerado el crecimiento de la producción de gas natural, incluido el gas de esquisto. Aproximadamente tres cuartas partes del gas de esquisto producido en la actualidad se extraen de cuatro yacimientos (Marcellus, Barnett, Fayetteville y Haynesville). El sector de la energía eléctrica ha contribuido en gran medida al aumento de la demanda interna de gas natural al reducir su capacidad de generación en plantas alimentadas con carbón.

Estados Unidos importa principalmente gas de Canadá en zonas que es imposible o antieconómico abastecer con gas nacional. Las importaciones netas representan aproximadamente 5% del suministro total de gas, según la OMC. La exportación de gas a Canadá y México se debe a las mismas razones económicas en esos países.

Al mismo tiempo, la exportación estadounidense de gas natural licuado constituye una opción atractiva, y el volumen de las exportaciones está aumentando.