Ante un supuesto interés de Estados Unidos por cerrar en lo general el TLCAN 2.0 en los próximos días, México no debe precipitarse ni mucho menos negociar bajo amenazas, porque existen “líneas rojas” que no se pueden palomear sin un análisis ni flexibilidad de los estadounidenses que pudieran afectar las inversiones y los empleos, sentenció Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

“La terminación predeterminada del tratado (de Libre Comercio de América del Norte) no genera ninguna certeza jurídica al futuro y va en contra de las líneas del tratado; México ha dado vista de que es una de las naciones abiertas al mundo y debe haber seguridad para las inversiones”, estableció el líder del empresariado mexicano, luego de que existe la pretensión de sellar el TLCAN rumbo a la Cumbre de las Américas el próximo fin de semana.

En entrevista con El Economista, el también presidente del Consejo Consultivo Estratégico de Negociaciones Internacionales, llamado Cuarto de Junto del TLCAN, sostuvo: “Nuestra posición como empresarios mexicanos ha sido, con la Secretaría de Economía, que no debe precipitarse ninguna negociación que no sea favorable para México”, porque faltan temas como el Sunset (punto en el que EU no flexibiliza su postura), la temporalidad en el campo, las reglas de origen en automotriz y textil, así como la seguridad de las inversiones con el capítulo 11, 19 y 20.

Expresó que “las inversiones no tendrían sentido si se pretende que el TLCAN se renueve cada cinco años”, como lo pretende Estados Unidos a través del Sunset, eso no da certeza jurídica a la inversión productiva.

Otro de los temas álgidos de la negociación es el automotriz, textil y la solución de controversias así como seguridad de inversiones que para nosotros son áreas difíciles que deben negociarse, además del capítulo laboral, energético, telecomunicaciones y comercio electrónico. “Son puntos donde México tiene interés de que se negocien con competitividad y productividad”. El presidente del CCE acotó: “Estamos claros en lo que queremos y no queremos precipitar una negociación que sea favorable a Estados Unidos y no a México, o Canadá. Tiene que ser favorable para los tres países”.

Castañón aseveró que el empresariado mexicano “no está de acuerdo” que el gobierno mexicano vaya a negociar en condiciones de ataques agresivos del presidente estadounidense Donald Trump hacia nuestro país.

“No se puede negociar con amenazas ni se puede negociar con hostilidad. No negociaremos con miedo ni que nos hostiguen. Nos interesa un TLCAN, pero no a cualquier precio”, sentenció el representante de la Iniciativa Privada en México.

El tema de las reglas de origen en el sector automotriz no está definido, estamos consultando a la industria automotriz mexicana y su cadena de valor sobre la nueva propuesta de Estados Unidos de incorporar mayor contenido a autopartes grandes; sin embargo, no significa que flexibilizar en el grado de EU es flexibilizar y hay que analizarlo. En el tema textil, la modernización del acuerdo comercial debe permitir la flexibilización para importar insumos.

Por tanto, el dirigente del CCE consideró que el capítulo 11, 19 y 20 del TLCAN, la cláusula del Sunset y estacionalidad son temas que tienen que trabajarse paralelamente, no aislado, es una agenda trilateral, que cada país considera algunos aspectos pero, sobre todo, flexibilizar una posición que hasta la fecha ha sido inflexible e incluso agresiva por parte de EU.

“Sí hay interés de que termine el TLCAN, pero también debe existir la flexibilización para negociar en el interés compartido de las tres naciones. Sí hay un escenario deseable, pero no sólo un interés de una de las partes, en este caso de Estados Unidos, y tiene que comprender que somos aliados comerciales”, acotó Juan Pablo Castañón.