El sector empresarial de México afirmó que las continuas amenazas proteccionistas de Donald Trump —aranceles a lavadoras, aceros y aluminios— ya hicieron daño a la economía y aparato productivo al inyectar mayor incertidumbre, volatilidad en los mercados financieros, cambio en la composición de los portafolios de inversión financiera, altibajos en los mercados cambiarios y pausa a diversos proyectos de inversión.

“Sí queremos libre comercio y cadenas de valor, pero no a cualquier costo; y la negociación (del TLCAN) tiene que mantener ese mismo principio, no por condiciones políticas vamos a conceder sacrificando empleos”, sentenció Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Manuel Herrera, presidente de la Concamin, advirtió que invocar la protección de empleos para imponer aranceles a materias primas como acero y aluminio —estrategia que realiza Estados Unidos— afectará a muchos más trabajadores (quienes laboran en los sectores que consumen insumos que serán más caros) que aquellos que se pretende proteger.

Dos decisiones recientes del Ejecutivo de Estados Unidos, como el establecimiento de aranceles a las importaciones de paneles solares y lavadores durante enero y la intención de aplicar impuestos compensatorios a las importaciones de acero y aluminio por “razones de seguridad nacional”, han creado un ambiente tenso.

“No podemos ni debemos permitir que la economía mexicana se convierta en rehén del proteccionismo procedente del norte de nuestra frontera, de la incertidumbre del proceso electoral o de la modernización del TLCAN”, conminó el líder industrial.

En entrevista, el líder del CCE calificó como una buena señal el hecho de que Estados Unidos haya excluido a México y Canadá por ser socios en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), derivado de que se han desarrollado cadenas de valor desde la materia primera. “Pero no debemos permitir que nos condicione con la modernización del acuerdo, porque eso no da certeza”.

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