La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) invitó a turistas nacionales y extranjeros a vivir una experiencia diferente y disfrutar de las 182 Áreas Naturales Protegidas (ANP) con que cuenta el país. Señaló que aunque en primavera la atención turística tiende hacia destinos de playa, en México también se pueden realizar otras actividades que aspiran a lograr el punto de equilibrio entre impulso económico, desarrollo social y cuidado ambiental, así como mostrar otras riquezas naturales.

En un comunicado, destacó que en estas vacaciones se pueden visitar zonas como el Parque Nacional Dzibilchaltún, Yucatán, donde se puede nadar en los cenotes de Xcalah y observar plantas como la mimosa y la acacia; escuchar al cenzontle y observar el nervioso aleteo de los colibríes.

En tanto, en el Sótano de las Golondrinas, abismo de 512 metros de hondo, en San Luis Potosí, se puede practicar espeleología, paracaidismo y rappel, así como observar vencejos, pericos y murciélagos que al salir en parvadas giran en círculos concéntricos. Las Barrancas del Cobre son conocidas como el hogar de la etnia rarámuri, en el estado de Chihuahua, región de siete barrancas de impresionantes acantilados y otros atractivos como El Chepe, tren Chihuahua-Pacífico.

En las Islas del Mar de Cortés, Patrimonio Natural de la Humanidad, se puede navegar entre 900 territorios insulares y nadar con lobos marinos, observar ballenas y delfines, conocer la Isla Tiburón, la mayor en Sonora, o la Isla Rasa, donde anida 95% de la población mundial de charrán elegante y gaviota ploma.

En Sonora, la Reserva de la Biósfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, es otra opción para estas vacaciones, donde el visitante descubrirá una de las regiones más áridas de México, que destaca por su sorprendente paisaje lunar. El Elegante, el mayor de sus cráteres, presenta un amplio hundimiento.

El Parque Nacional Izta-Popo permite al turista caminar entre bosques de pino, donde se yerguen los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, recorrer los senderos interpretativos, entrar por La Joya y trepar por las faldas de la Mujer Dormida. Del otro lado del país, en Quintana Roo, está la Reserva de la Biósfera Banco Chinchorro, la cual se ubica a 30 kilómetros mar adentro de Majahual y Xcalak, lugar elegido especialmente para practicar esnorquel y buceo. En torno a esta reserva, el segundo mayor atolón del planeta con 70 kilómetros de largo por 25 de ancho, se observa el cementerio de barcos mercantes que encallaron en siglos pasados.

En Pantanos de Centla, en Tabasco, se podrá observar más de medio millar de especies de plantas en sus casi 303,000 hectáreas, y sorpréndete con las incontables lagunas y deltas de los ríos Grijalva y Usumacinta.

Por su parte, en la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca se puede ser testigo de la danza nupcial del colorido insecto en este sitio Patrimonio de la Humanidad, entre los estados de México y Michoacán. Además, el Parque Nacional Cumbres de Monterrey da la oportunidad de realizar senderismo, espeleología y rappel, en donde también se pueden explorar cuevas, cascadas y monumentos rocosos.

En Bahía de Akumal se nada con las tortugas verde y caguama en la Riviera Maya, a 37 kilómetros de Playa del Carmen, o la Sierra de Zapalinamé, en Coahuila, que permite observar a las guacamayas enanas, endémicas de la región.

La Semarnat también recomendó visitar la Reserva de la Biósfera Ría Lagarto, en Yucatán, que cuenta con cenotes que conforman un anillo, donde además se avistan flamencos, garzas, ibis y otras aves en el humedal.