En el mejor escenario, tomará 21 años hacer crecer los salarios de México para igualarlos con sus contrapartes de la región, pero para entonces, la industria automotriz ya no existirá como la conocemos, la revolución digital la habrá alcanzado, y la robótica habrá sustituido toda ventaja de factores de localización basados en costos de mano de obra, revela el estudio “T-MEC. Escenarios probables para el trabajo y la industria automotriz regional” presentado por la Fundación Friedrich Ebert Stiftung (FES).

Con la entrada en vigor del Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC), en julio del 2020, la industria automotriz se ubicó como una pieza fundamental de las negociaciones y actualmente en la construcción de escenarios sobre su impacto en la región.

Durante la presentación del documento, en un webinar, Alex Covarrubias Valdenebro, su autor, destacó el hecho de que si bien el T-MEC tiene como uno de los principales objetivos garantizar un mayor equilibrio laboral en Norteamérica, esto no sucede, ya que hay una nueva geografía del empleo; indicó que tan solo en México se emplea a 1.2 millones de personas, es decir es el mayor número de empleos de la industria en la región. Aseguró que Estados Unidos, solo tiene el 14% de su producción, mientras el restante 86% está repartido en todo el mundo.

Argumentó que los escenarios de incertidumbre de la industria respecto al T-MEC, van a favorecer a México, porque los corporativos siempre apuestan a lo seguro; y nuestro país otorga esa certidumbre a los inversionistas de la industria automotriz. Manifestó que el costo de la transición en la industria automotriz derivada del T-MEC, es enorme; sumado a los costos de la pandemia por la Covid-19, hacen imposible que un corporativo lo haga por sí mismo, por lo que el ecosistema laboral se convierte en trasnacional, pues los sindicatos tienen que pensar y dialogar socialmente más allá de las fronteras, lo que es válido, aseguró.

Por su parte, Alejandro Rangel, líder sindical del Sindicato de Trabajadores de la Industria Metal-Mecánica, Automotriz, Similares y Conexos de la República Mexicana (SITIMM), destacó que, si bien a la industria automotriz de México le ha ido mejor que a otras industrias del país y a, México en comparación a Estados Unidos y Canadá, la disparidad en los salarios es importante.

Detalló que en México el sueldo en la industria automotriz es de entre 2.3 a 2.6 dólares por hora, en contraste con los entre 25 y 29 dólares por hora en los otros dos socios del T-MEC; resaltó los cambios que trajo la reforma laboral con respecto a la democracia y libertad sindical.

Graciela Bensusán, quien es también panelista para resolver conflictos en el marco del T-MEC, aseguró que hay una visión optimista en el sector a pesar de que no se ha sido capaz de articular la innovación y el éxito productivo de la industria con el progreso social de las personas que laboran en el sector.

Agregó que derivado del tratado comercial se ha creado un puente de transición entre un modelo laboral viejo y uno nuevo; el primero con características corporativistas, de paz laboral y nulas huelgas a uno basado en la libertad sindical, negociación colectiva, democracia y transparencia que se constituye con instituciones de visibilidad interna y externa. Consideró que, para el cambio laboral, las instituciones requieren la participación de las organizaciones de trabajadores.

pilar.martinez@eleconomista.mx