El presidente de Argentina, Mauricio Macri, visitará el miércoles a su par brasileño, Jair Bolsonaro, con el futuro del devaluado Mercosur en agenda y la expectativa de consolidar una alianza comercial entre las dos mayores economías de Sudamérica.

“Es probable que la relación se centre en lo comercial, porque en lo político las diferencias entre el ultraconservador Bolsonaro y el liberal Macri son enormes”, estimó el analista internacional Bruno Binetti, integrante de Inter-American Dialogue.

Además, el Mercosur tiene un tema en agenda a resolver: el posible acuerdo con la Unión Europea. Si bien se mencionó en varias ocasiones que la firma era inminente, aún no se cerró el convenio.

Por otro lado, la economía también tendrá su lugar. Una de las esperanzas del gobierno para este año es que una posible reactivación brasileña contagie a la argentina. En este sentido, se espera que Macri vaya a escuchar más que a proponer. El argentino ya tiene sus cartas sobre la mesa, mientras que la política económica de Bolsonaro aún no se desarrolló. Si bien tener a Paulo Guedes como ministro de Economía empuja el plan hacia la liberalización, aún no se sabe de qué manera ni en qué magnitud se hará.

Del mismo modo, las actividades económicas y la cooperación productiva tendrán su capítulo. De hecho, dos de los ministros que acompañarán a Macri serán los de estas carteras: Nicolás Dujovne y Dante Sica.

Destino incierto

A diferencia del fuerte impulso con carga ideológica que dieron a Mercosur los gobiernos de centroizquierda de la década pasada en la región, Bolsonaro advirtió que no está entre sus prioridades el bloque, cuyas bases sentaron en 1985 los expresidentes Raúl Alfonsín (Argentina) y José Sarney (Brasil).

En noviembre, tras el triunfo electoral de Bolsonaro, la ahora ministra de Agricultura Tereza Cristina da Costa advirtió que Brasil “trata de fortalecer el Mercosur y decir lo que quiere o, en un caso extremo, se retira. Pero no debe continuar como está. Es desventajoso para nosotros”.

Aunque su desintegración no parece a la vuelta de la esquina, el Mercosur, que integran también Paraguay y Uruguay, estará en el centro de la agenda del encuentro bilateral.

Ambos presidentes coinciden en aspirar a que el Mercosur sea “un bloque más flexible, donde los países tengan la libertad de negociar acuerdos de libre comercio con terceros países en vez de negociar en conjunto como hasta ahora”, pese a la resistencia de las industrias de ambos países, dijo Binetti a AFP.

“Más allá de la retórica de Bolsonaro y su ministro de Economía, Paulo Guedes, no hay margen para que Brasil salga del Mercosur de un día para otro: hay muchos millones de dólares e industrias enteras en juego”, advirtió el analista.

Gustavo Segré, analista y profesor argentino de la Universidad Paulista, consideró que “a Brasil no le interesa destruir el Mercosur y menos aún su comercio bilateral con Argentina, país con el que acumula un superávit comercial de 48,533 millones de dólares desde el 2004”. En un país en recesión y en un año electoral en el que buscará su segundo mandato, Macri necesita afianzar la balanza con su principal socio comercial, del que a su vez es tercer socio.

Argentina aspira a beneficiarse del crecimiento de Brasil, luego de que sus exportaciones al vecino cayeran de casi 76,000 millones de dólares en el 2013 a 58,400 millones en el 2018. Pero otros economistas opinan que la apertura de Brasil que impulsa Bolsonaro puede aumentar el impacto negativo sobre las empresas argentinas. (Con información de El Cronista y AFP)