Los sistemas de salud junto con los sistemas de pensiones son dos de las piezas más importantes en infraestructura institucional de cualquier país, sin embargo, ambos están sujetos a una gran presión de sostenibilidad en el largo plazo, de tal manera que entender su funcionamiento ayudaría a fortalecerlos, así lo consideró Manuel Aguilera, director general del área de Servicios de estudio de Mapfre. 

Durante la presentación del informe “Sistemas de salud: un análisis global” y su Indicador de Eficacia de los Sistemas de Salud (IESS), Aguilera dijo que, a través de dicho estudio, se buscará entender desde el punto de vista institucional y económico qué vías pueden existir para darle viabilidad y fortalecer en el largo plazo los sistemas de salud en el mundo.

México

De acuerdo con el estudio, el sistema mexicano cuenta con un bajo de nivel de eficiencia al ubicarse en la posición 67 de los 180 países estudiados por detrás de naciones como Chile (29), Costa Rica (30), Uruguay (39), Panamá (45), Argentina (46), Brasil (58), El Salvador (63) y Ecuador (64).

“Es una pena que la eficacia del sistema sanitario del país esté en el lugar 67 del mundo y esto no es resultado de las decisiones que se han tomado en los últimos seis meses, sino de las buenas, malas y pésimas decisiones de las últimas décadas”, indicó el directivo.

En el contexto mexicano, la esperanza de vida al nacer es uno de los indicadores más frecuentemente utilizados como aproximación al estado de salud de la población de un país, ubicándose en 75.4 años en el 2017, 5.4 años por debajo de la media de los países de la OCDE (80.8 años). Sin embargo, la esperanza de vida saludable en México se estima en torno a 67.1 años, lo que contrasta con las estimaciones de este indicador para Singapur y Japón de 73.6 y 73.2 años, respectivamente (las mayores a nivel mundial).

El informe presentó también que el objetivo de contar con una cobertura universal no siempre implica ofrecer una cobertura gratuita para toda la población, sino subsidiar a los sectores vulnerables y ofrecer un esquema de costos compartidos razonables.

Asimismo, plantean factores que dificultan el financiamiento público para la cobertura de la atención universal como: el incremento de gasto en pensiones y en salud, debido al proceso de envejecimiento poblacional y el incremento de los volúmenes de deuda pública y déficit fiscales. Por tal motivo, el diseño de futuras políticas públicas debiera apoyarse y aprovechar los pilares de cobertura complementaria voluntaria de tipo empresarial y privada individual.

“Son grandes los retos que existen en materia de políticas públicas, por ello, en México es fundamental que aprendamos de esquemas como los de Japón o Suiza, que fortalezcan el rol de los seguros privados, incentiven la contratación de seguros voluntarios y planes de ahorro para afrontar gastos en salud”, concluyen.

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