El sector empresarial espera –hoy– un anuncio “racional” y no “un paso al abismo” del presidente electo Andrés Manuel López Obrador sobre la continuidad del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, a efecto de abonar a la confianza y la certidumbre.

Al calificar la consulta ciudadana de este fin de semana, que mostró la predilección de poco más de 1 millón de ciudadanos por cancelar Texcoco, como un proceso que carece de legitimidad y validez estadística, Gustavo de Hoyos, presidente de la Coparmex, sentenció: “Por el bien del país, esperamos que los anuncios con relación al aeropuerto sean de continuidad, sensatos y acertados y que la obra de Texcoco sea concluida... Y que no se prendan fuegos para no estar apagándolos”.

Advirtió que si la decisión no es por la continuidad de Texcoco y existen impactos económicos, “no habrá duda de a quién tendremos que atribuirle esa responsabilidad”.

En conferencia de prensa, el empresario dijo que apoyan la participación ciudadana, pero bajo reglas, por lo que instó al Congreso de la Unión a reglamentar la democracia participativa. “Al país le urgen reglas claras, al referéndum y plebiscito”, puesto que la consulta a la que convocó AMLO carece de legalidad.

“Nunca más debe quedar al capricho de un gobernante la representatividad de una consulta para un tema toral. La apuesta es por la legalidad”, exigió.

El presidente de la Coparmex declaró que, como candidato a la Presidencia, López Obrador se comprometió a que de haber consulta popular sería con apego a la ley, con base en la ley de consulta popular. “(Pero) nos mintió, eso no ocurrió”.

También, agregó, se comprometió –durante una reunión privada con los agremiados de Coparmex- a que, si había recursos privados para que el Estado mexicano obtuviera el rembolso de lo invertido, y los privados para la conclusión del proyecto, no tendría inconveniente. “Literalmente está firmado por el presidente electo. Nuestro llamado es a que honre la palabra y tome una decisión de fondo con resultado congruente”.

De Hoyos precisó que, en el caso infortunado de no continuar con el proyecto de Texcoco, se evaluarán todas las posibilidades dentro de la ley, porque el marco jurídico no puede ser violentado.

Si en diciembre –cuando tome posesión AMLO como presidente de México- se toman decisiones contrarias, los inversionistas nacionales e internacionales “la pensarán varias veces para participar en una obra como ésta”.

El próximo presidente es quien debe definir si se continuará la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco o si se realizará un sistema aeroportuario con tres ubicaciones complementarias, con base en los estudios técnicos realizados y recomendaciones de expertos, y no bajo una consulta popular, dijo, por su parte, José Manuel López, presidente de Concanaco-Servytur.