El Centro de Estudios Económico del Sector Privado (CEESP) consideró fundamental una serie de reformas estructurales para cumplir con los compromisos que se establecieron en el Pacto por México, que se firmó el pasado 2 de diciembre entre el Ejecutivo y los principales partidos del país.

De no lograr los cambios estructurales, seguiremos teniendo un magro dinamismo de la actividad económica, una creciente informalidad que refleja la dificultad de invertir y altos niveles de pobreza, sostuvo en su reporte semanal "Análisis económico ejecutivo".

Señala que una de las principales preocupaciones del gobierno federal es encontrar los mejores mecanismos para obtener los recursos suficientes y cumplir con los objetivos de lograr un mayor crecimiento, inversión y bienestar social.

Refiere que para conseguir los más de seis puntos del PIB de recursos adicionales requeridos para cumplir con los compromisos del Pacto por México es fundamental una serie de reformas.

De manera conjunta, apunta, dichas reformas deben permitir sentar las bases de un entorno en el que las empresas y personas tengan la capacidad de desarrollarse eficientemente. En esta coyuntura, resalta la importancia que tiene la reforma hacendaria integral, pero también el hecho de que si bien es necesaria no es suficiente.

El organismo de investigación del sector privado estima que se debe complementar con otros ajustes que involucran una reforma energética que, a final de cuentas, está íntimamente relacionada con el tema hacendario, además del fortalecimiento de la transparencia y del Estado de derecho.

Sin embargo, advierte, el hecho de que conseguir los recursos suficientes se haya convertido en la prioridad de las autoridades hace que se ponga en peligro el principio de integralidad de la reforma.

Ello, porque la discusión comienza a centrarse principalmente en el tema recaudatorio como punto principal para fortalecer las finanzas gubernamentales, "reduciendo relativamente la importancia que merece una reingeniería del gasto y otros cambios de relevancia.

"De seguir con esto, no importa la cantidad de ingresos que se tengan si su asignación sigue siendo ineficiente", advierte el CEESP.

Señala que centrarse en el aspecto tributario como principal factor de la reforma podría hacer pensar que sería vía impuestos el camino para obtener los recursos necesarios.

Sin embargo, en un entorno en el que la informalidad, la evasión y la elusión forman parte importante de la debilidad de las fuentes de recursos del país, serían los causantes cautivos los que pagarán el costo de la recaudación.

Subraya que el objetivo no debe ser únicamente elevar la capacidad recaudatoria mientras el sistema tributario siga tan laxo que continúe con la devolución de una importante suma de impuestos, con lo que se fortalece la dependencia del sector petrolero y si el gasto no refleja resultados favorables en materia de bienestar.

Calcula que al menos en los últimos tres sexenios el aumento promedio de los ingresos totales del sector público en cada periodo fue equivalente a poco más de 10 puntos del PIB, mientras que el gasto creció ligeramente por arriba de esta cifra.

Esto significa que se ha requerido de recursos adicionales para cubrir el faltante, propiciando un constante aumento de la deuda pública equivalente al déficit de las finanzas públicas.

No obstante, a pesar de este dinamismo en el ingreso y el gasto, indicadores sociales como el de la pobreza muestran un importante deterioro, comenta el organismo.

Cuestiona que si en esos periodos los ingresos han aumentado más de lo que se requiere para cumplir los compromisos del Pacto por México, cuál es entonces la necesidad de una reforma hacendaria.

La respuesta es sencilla, agrega, y radica en el hecho de que los recursos que se necesitan son adicionales a esta cifra, pero en especial vía la recaudación tributaria, que en los últimos 18 años ha tenido un aumento promedio inferior a cinco puntos del PIB por sexenio.

"Esto resalta la dificultad de poder incrementar la recaudación en la cantidad requerida para cumplir con los objetivos de crecimiento y bienestar, sin un ajuste estructural de la economía, sobre todo cuando es preciso dejar de depender de los ingresos petroleros".

Para ello, insiste, las medidas a tomar deben tener una visión integral, por una parte, un sistema tributario sencillo y transparente que estimule la inversión y, por otro, un gasto eficiente que limite la necesidad de endeudamiento, de manera que se liberen recursos para inversión privada.

De manera adicional, es importante considerar a la reforma energética como un factor esencial dentro de la hacendaria y como un importante detonador de la competitividad y productividad de las empresas, añade el organismo en el reporte.

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