Crear un competidor de altura para los vehículos familiares de mayor prestigio internacional es cada vez más complejo: son transportes cada vez más sofisticados en todos sus aspectos y si algo les falta proponer, sólo es volar. Lincoln, la legendaria firma de lujo de Detroit casi lo ha logrado con soltura al proponer a la nueva Lincoln Aviator 2020, presentada en Los Ángeles, como un sofisticado salón de primera clase que hará que sus ocupantes sientan que están volando.

Pasajeros consentidos

El renovado diseño muestra líneas muy refinadas que dan forma a amplios planos metálicos con suaves ondulaciones y elegantes acentos cromados; una pronunciada caída de la línea del techo hacia atrás le da más dinamismo a una silueta que, aunque no lo parezca es la de un vehículo de tamaño grande que acomoda en su interior tres filas de asientos para seis pasajeros acomodados en butacas cubiertas de cuero de extraordinario tacto, rodeadas de 28 altavoces –sí, 28- y un cuidadoso trabajo de diseño para integrar con metales satinados y cuero una apariencia noble y opulenta, sin extravagancias. 

Al frente la enorme parrilla exhibe en su entramado una abstracción estilística del emblema de Lincoln, en dos terminados distintos: cromado para su versión de alta gama y cromo-satinado en la versión de entrada.

Gasolina y más

Detrás de la parrilla y bajo el amplio cofre hay dos opciones de motorización: un 3 l V6 biturbo a gasolina que entrega 400 hp y 450 lb-pie de torque y una opción híbrida enchufable que incorpora el mismo V6 biturbo acoplado a un motor eléctrico para entregar 450 hp y 600 lb-pie de torque –que como cualidad adicional, puede usarse sólo en modo eléctrico o sólo en modo de combustión interna- . Ambas opciones están acopladas a una transmisión automática de 10 velocidades, para llevar la fuerza del motor a las 4 ruedas a la versión de tracción integral o sólo al eje trasero –sí, el Aviator es un vehículo de tracción trasera-.

Y las adiciones no terminan ahí: incorpora un sistema de ingreso a través de una aplicación en el teléfono móvil que le permite usar su aparato como llave, entre otros usos; la Aviator además varía en altura para facilitar a sus ocupantes entrar y cuenta con un sistema de rastreo automático del camino que ajusta la firmeza de la suspensión para garantizar un rodamiento, literalmente como si flotara en al aire. Eso sin contar cámaras al frente y atrás para asistir al frenado y el control de la velocidad, así como la ubicación del automóvil en la carretera que incluso registra avisos precautorios para reducir riesgos, como si se tratara de un piloto automático en un avión de gran tamaño. 

Lincoln Aviator es en suma un vehículo que despliega todas las cualidades tradicionales de comodidad, sofisticación, poder y elegancia asociadas a la grandeza estadounidense que traslada la habilidad de volar a cualquier terreno.