América Latina y el Caribe atrajeron 232,600 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED) en el 2012, un alza interanual de 7.2%, de acuerdo con los últimos datos oficiales y previsiones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por su sigla en inglés).

Con ello, la región se ubicó como la más dinámica del mundo y su resultado contrastó con la caída de 18.3% que tuvieron los flujos globales de IED, según un informe difundido ayer por ese organismo de la ONU.

En particular, sobresalieron Chile, Perú y Colombia, que han batido récords en el corte más actualizado de sus estadísticas oficiales de llegadas de inversión foránea productiva.

Hasta septiembre del 2012, México captó 13,045 millones de dólares de IED y habría alcanzado 17,400 millones de dólares al finalizar el año, un descenso de 16.5%, según estimaciones de la UNCTAD; aunque la última encuesta del banco central del país con especialistas en economía del sector privado proyecta que el monto anual superaría los 25,000 millones.

Brasil estuvo muy cerca de sus niveles máximos, pues en todo el año pasado obtuvo 65,272 millones de dólares de IED, una baja interanual de 2 por ciento.

En el acumulado a noviembre, a Chile llegó IED por 17,775 millones de dólares, un aumento de 68.4% a tasa anual.

Colombia registró también máximos históricos hasta septiembre del 2012, al recibir 11,825 millones de dólares, un alza interanual de 11%, y esa misma condición tuvo Perú, con un aumento de 34.5%, para llegar a 8,284 millones de dólares en el mismo periodo.

ROSARIO DE CAÍDAS

Según las estimaciones de la UNCTAD, en los principales destinos de IED en el mundo hubo caídas interanuales: Unión Europea (-34.8%), Estados Unidos (-35.3%), China (-3.4%), India (-13.5%) y Rusia (-16.6 por ciento).

La caída de las inversiones globales estuvo influida por la debilidad en el ambiente macroeconómico, con más bajas tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto, comercio, formación de capital y empleo, así como factores de riesgo como la crisis en la eurozona, el precipicio fiscal en Estados Unidos y cambios de gobierno en varias de las grandes economías.

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