El juez del Tribunal de Quiebras, James L. Garrity dio el vamos para que Latam Airlines aplazara hasta el 30 de junio la entrega de su plan de reorganización. Y es que trazar una nueva hoja de ruta para su despegue no fue fácil para la aerolínea de bandera chilena, en medio de nuevas restricciones al turismo debido a rebrotes y cuarentenas, tanto en Latinoamérica, como en Estados Unidos y Europa.

La petición la realizó la abogada de Cleary Glottlieb, Lisa Schweitzer, representante de la línea aérea, quien fue la primera en exponer ante el magistrado especializado en insolvencia. Antes de que Garrity aprobara la moción, la semana pasada la Comisión de Acreedores Ad-Hoc -que representa a tenedores de bonos, paralelo al grupo oficial- puso reparos a la extensión del cronograma, aludiendo que la compañía debía presentar pruebas contundentes o "evidencia afirmativa", como especificó, para "demostrar una buena causa para una extensión solicitada".

Dentro de la lista de argumentos que la junta de acreedores estimó conveniente, destacan factores relevantes como: el tamaño y la complejidad del caso; la necesidad de tiempo suficiente para permitir al deudor negociar un plan de reorganización y preparar la información apropiada; la existencia de avances de buena fe hacia la reorganización; el hecho de que el deudor paga sus facturas a su vencimiento. Si el deudor demostró perspectivas razonables de presentar un plan viable; si el deudor avanzo en las negociaciones con sus acreedores; la cantidad de tiempo que transcurrió en el caso; si el deudor busca una extensión de la exclusividad para presionar a los acreedores a someterse a las demandas de reorganización del deudor.