El 2018 será todavía más dinámico que el 2017 y los ciclos anteriores para las telecomunicaciones y la radiodifusión en México. En las siguientes semanas la industria conocerá de nuevos capítulos en materia de regulación y también de otras ofertas comerciales de avanzada que ya se habían venido advirtiendo desde el año pasado; así como de la continuación de historias de fusión entre empresas del sector y la aparición de nuevos jugadores que vendrán a apretar más la competencia en el mercado.

Este año se conocerá la regulación especial para Grupo Televisa por ser agente dominante en TV de paga, igual vendrá la partición del brazo de servicios mayoristas de Telmex en una nueva entidad, la llamada separación funcional; el desahogo definitivo en Estados Unidos al caso AT&T-Time Warner que repercutirá en este país y su mercado móvil tampoco dejará de sonar; habrá además discusiones sobre si los OTT como WhatsApp y Netflix deben ser regulados e igualmente se tocará en el Congreso de la Unión el polémico tema sobre la pauta publicitaria del gobierno en los medios electrónicos.

La elección de un nuevo comisionado para el regulador IFT y aquello de los derechos de las audiencias también estará en la agenda.

Todo ello es parte de la historia que marcará al sector en 2018 y al calor de la renegociación del TLCAN y la elección presidencial de julio, de la que, por cierto, ninguno de los aspirantes presidenciales ha dicho o presentado todavía nada acerca de sus propuestas en política digital, aunque sí todos ellos ya están echando mano de las nuevas tecnologías para cumplir sus aspiraciones.

Además de todo lo anterior, existen otros grandes temas de que darán de qué hablar todo el año; algunos tienen que ver con radio y televisión, otros con espectro radioeléctrico y nuevos estándares de comunicación móvil o despliegue infraestructura, pero todos con el fin de que los mexicanos reciban servicios de mejor calidad, más accesibles a su bolsillo y con la mayor cobertura posible.

Red troncal y su licitación, ¿al siguiente sexenio?

La reforma constitucional del 2013 al sector bosquejó desde su inicio la creación de una red de servicios mayoristas de gran capacidad teniendo como soporte a la infraestructura de fibra óptica ya instalada y otros recursos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), cuya concesión para explotar telecomunicaciones traspasó al también estatal Telecomunicaciones de México (Telecomm), quien a su vez tiene el mandato de promover y estructurar el proyecto para potenciar esos 25,000 kilómetros de fibra óptica y derechos de vía en una oferta atractiva que despierte el interés de los operadores para completar sus propias redes y así puedan llegar a zonas más apartadas del país o fortalecer aquellas en mercados más competidos.

El gobierno, vía la SCT, sostiene que todavía un 15% de los mexicanos recibe servicios de telecomunicaciones a través de una sola red de fibra óptica, pero que un 35% no tiene en sus localidades acceso a ese tipo de infraestructura.

Telecomm estuvo buscando en 2017 un asesor que lo ayudase a estructurar el proyecto para que éste logre su viabilidad financiera, al tiempo que no dejó pasar la oportunidad de buscar potenciales operadores de la red bajo el esquema de Asociación Público-Privada (APP).

Todavía al cierre del año pasado, el organismo buscaba un asesor financiero que lo apoye en el plan y ya había asentido que los tiempos para diseñar, convocar a interesados, seguir con el proceso y adjudicar el contrato de la Red Troncal de México a un ganador difícilmente se completarían todos en el segundo semestre del 2018. De ser así, una de las grandes promesas de Enrique Peña Nieto y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de impulsar la conectividad de los mexicanos no se cumplirá en este sexenio.

La polémica 2.5 GHz finiquita una historia

La Unidad de Espectro Radioeléctrico del Instituto Federal de Telecomunicaciones se fue de vacaciones el 20 de diciembre del 2017 dejando sobre la mesa del regulador la propuesta para sacar a concurso 130 MHz de espectro comprendidos en la banda de los 2.5 Gigahercios con los que los operadores interesados podrán configurar ofertas de servicios móviles más robustas o desahogar el tráfico de sus congestionadas redes.

La intención del regulador es, si no decide llevar a consulta pública las bases de lo que será la Licitación 7 (IFT-7), empezar el concurso este mismo enero y concluir todo el proceso en julio próximo, con la entrega de los títulos de concesión a los ganadores. Por ahora, la industria presume como interesados naturales a AT&T, Telcel, Movistar y el consorcio Altán Redes.

Una parte del sector se ha manifestado porque el IFT impida a Telcel competir por más espectro en esa banda, luego de que ese operador ya se hizo en 2017 con los 60 MHz que fueron de MVS Comunicaciones. Pero en las pre-bases de la IFT-7 el regulador perfiló no permitir a Telcel entrar a la licitación desde su primera etapa, por lo que, si las bases definitivas salen como el primer bosquejo que fue presentado por la Unidad de Espectro Radioeléctrico, será entonces misión sólo de AT&T y Movistar evitar que la filial de América Móvil consiga más de los 2.5 GHz.

Si todo con la IFT-7 resulta como la UER del IFT espera, habrá concluido por fin la parte más polémica por la tenencia y explotación comercial de la banda del 2.5; desde que fue propiedad de MVS y otra docena de empresas, hasta el rescate definitivo de la misma por el Estado a través de la SCT en 2013, pasando por el escándalo mediático que enfrentó a MVS con el gobierno de Felipe Calderón.

El espectro de los 2.5 Gigahercios está próximo a escribir un nuevo capítulo en su historia y MVS ya empezó a escribir otro con la decisión de ofrecer un paquete de dos play que combina Dish con telefonía celular.

El proyecto del sexenio: la Red Compartida

El sábado 31 de marzo será una fecha importante para Enrique Peña Nieto. Ese día el presidente y todos los mexicanos sabrán si el proyecto más ambicioso y único en todo el mundo en cuanto a telecomunicaciones móviles mayoristas por fin se cristaliza tras una serie de tropiezos que dificultaron su camino desde el diseño mismo de la licitación, aunque su concepción fue originada en la anterior administración.

Es la llamada Red Compartida, eje de un plan para expandir la cobertura de los servicios móviles de nueva generación pero que sólo tendrá como clientes a los operadores y como insumo principal al espectro de los 700 MHz. Altán Redes es el consorcio ganador del proyecto y prometió tener listo el “primer tramo” de la red en esa fecha, y crecerla todavía más en los 20 años que durará su concesión para operar la red.

En la industria todavía se duda del interés que pueda despertar el proyecto, ante el hecho de que encenderá su primer switch con una oferta de sólo 30% de cobertura con tecnología 4G, cuando los operadores que atienden al público masivo ya rebasan una cuota del 70% de la cobertura nacional. Pero la competencia del Altán Redes no soslaya que ésta se interese por espectro de la banda de los 2.5 GHz para conformar así una atractiva oferta que involucre bandas de frecuencias más benéficas para la cobertura como lo es la de 700 MHz, con una de mayor capacidad de transporte y penetración, tal como es la del 2.5.

Para el presidente Enrique Peña Nieto, el Organismo Promotor de Inversiones en Telecomunicaciones (Promtel) y la SCT es importante que la Red Compartida funcione, pues otros proyectos insignia del sexenio en materia de comunicaciones ya naufragaron, como el tren México-Querétaro, el Tren Transpeninsular de Yucatán, el aeropuerto de la Riviera Maya y también el satélite Centenario que explotó en 2015 antes de llegar al espacio, mientras que el tren México-Toluca ha perdido encanto por los retrasos y el encarecimiento de su construcción, y porque el nuevo AICM no estará listo para cuando Peña termine su gestión.

En la semana que concluyó el IFT dio un impulso más a la Red Compartida: publicó la obligación de que todos los teléfonos celulares que se comercialicen en México también deben enviar y recibir señales a través de la banda de los 700 MHz. 

Neutralidad de la red, IoT y 5G

Neutralidad de la Red, Internet de las Cosas (IoT) y comunicación móvil a 5G significan temas distintos entre sí, pero tienen puntos de relación para el usuario final.

En Estados Unidos la “Net Neutrality” ya recibió su primer golpe; allá, el regulador local, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), definió el 15 de diciembre echar atrás la “equidad” en Internet, con lo que parece haber terminado el trato no discriminatorio de contenidos, de velocidad de navegación, etc, para todo lo que viaja por la red; pero la decisión no se ha consumado, todavía falta ver qué harán en los tribunales los afectados por la decisión de la FCC y qué decidirá para México el IFT, que ya ha anunciado que en 2018 establecerá los lineamientos sobre neutralidad de la red que regirán en el país y si estos postulados empatarán con los hace poco definidos y qué tanto también con los intereses de las operadoras establecidas aquí. Por ahora, el IFT ya prometió una consulta pública en la materia.

El Internet de las cosa ya se siente en México y tras este año el país se irá convirtiendo en puntero dentro de América Latina donde los dispositivos se conectan a la red. La estimación de los expertos es que a 2020 haya aquí 200 millones de máquinas conectadas, lo que demandará disponibilidad de espectro radioeléctrico adicional y el uso de nuevos estándares de comunicación que hagan un uso más eficiente de los recursos y soporten la creciente demanda de los usuarios y máquinas conectadas, y entonces el 5G podría ser la clave.

AT&T anunció el jueves una oferta de 5G en 23 ciudades de Estados Unidos para el final del 2018; en otras regiones de ese país también ya ofrece soluciones de IoT que conectan equipos, pero en México ese operador y Telcel también han ido desvelando a la prensa esbozos de lo que serán productos de IoT y soportados con lo que sería la nueva comunicación 5G, pues en la industria no existe aún estándar definido para ese tipo de comunicaciones.

A más radio y más TV, mayor competencia y pluralidad

El IFT cerró el 2017 con la entrega de las últimas concesiones para explotar nuevos canales de televisión o radio en México. En total son 141 en radio y 32 para TV; algunas de esas concesiones amparan conceptos que ya se encuentran en el aire.

Y el regulador todavía prevé más subastas para nutrir la competencia de esos mercados.

Pronto, para el caso de la Ciudad de México, habrán dos nuevas propuestas de televisión: el grupo Multimedios encenderá su propio canal de televisión abierta y el dueño del Grupo Radio Centro hará lo propio con la concesión que ganó hace unas semanas.

Se espera que la mayoría de los nuevos empresarios de radio y TV entren pronto al aire, no tanto por la obligación en tiempos a la que se sujetaron con el regulador, sino para aprovechar el negocio publicitario que traerá consigo la elección presidencial y el resto de elecciones locales.

Los que serán los recién llegados no son los únicos que han advertido oportunidades con las fechas electorales. Imagen TV, también resultante de la primera licitación de televisión digital en la historia del país, ya empezó a llevar su señal noticiosa a todo el país; lo mismo TV Azteca y Televisa los ha emulado, pero por la vía de los conceptos de entretenimiento, propiciando que entre más oferta haya más competencia por el usuario.