El cambio climático, la falta de mantenimiento en las calles, carreteras y avenidas y la falta de capacidad para que circule el agua de lluvia han puesto en jaque a diversas personas en México y el mundo.

Aquí les presentamos tres casos de nuestros entrevistados que han sido afectados en su patrimonio ante la pérdida total de sus vehículos, donde el eje común es el daño por inundación.

Los nombres han sido cambiados a solicitud de los personajes, quienes coincidieron en la gran utilidad que ofrece una póliza de autos, entre los que destacan servicios como auto con chofer gratis, renta de auto, asistencia en cambio de llantas, envío de grúa, traslado médico, defensa legal, extensión de responsabilidad civil, gastos médicos de ocupantes, servicios de asistencia, en algunos seguros de auto con cobertura amplia o plus.

CASO 1: Pierden hasta la confianza

José Aguilar adquirió una póliza con cobertura amplia para su vehículo Sentra que compró en marzo del presente año.

“El auto lo compré a un tercero publicado en internet, cuando hicimos la transacción revisé los documentos: la factura, verifiqué que no tuviera reporte de robo en internet y los pagos de las tenencias”, dijo Aguilar.

El pago lo realizó a través de una transferencia bancaria, la intención fue conseguir un vehículo que le alcanzara para evitar recurrir a un financiamiento.

En septiembre del 2018 al circular sobre calzada Ermita aumentó la lluvia de manera que el agua llegó al motor y ya no caminó. “El servicio de grúa me lo llevó a mi domicilio, porque creí que no era tan grave, porque el auto estuvo en el agua alrededor de 10 segundos”.

Al día siguiente, cuando el vehículo seguía sin funcionar, le habló al seguro para que se lo llevara a una agencia y en cinco días le darían el diagnóstico. El siniestro fue considerado como pérdida total “y me dieron una lista con los documentos que debería llevar: la factura, los pagos de tenencia, la baja de placas, comprobante de domicilio, un número de cuenta CLABE y los entregué. Pero cuando les envié la factura, el número de motor que traía el auto no coincidía con el número de motor de la factura y me solicitaron la factura de ese motor”.

Aguilar buscó al dueño anterior, para que le entregara la factura, pero él desconocía la situación.

La opción que dio el seguro ante la falta de la factura del motor fue pagar hasta el máximo de la reparación que podía absorber y regresarle la unidad. Así que el seguro le pago alrededor de 89,000 pesos. 

Aguilar tuvo que adquirir un crédito para obtener un carro y tiene una unidad con grandes problemas afuera de su domicilio, que piensa rematar por kilo.

CASO 2: Pagando sólo el deducible

El 23 de septiembre pasado, Gerardo Ahuja y su novia se trasladaron al estado de Michoacán para asistir a la fiesta de XV años de su sobrina, que se realizaría el 29 de septiembre, pretendían tomar una semana de vacaciones.

Sin embargo, durante su paso por el municipio de Peribán, se desbordó el río Cutio, inundando su vehículo completamente.

Gente del municipio auxilió a Gerardo y Lorena para salir del automóvil de manera muy rápida y aunque asustados estaban bien. 

Gerardo se comunicó con su aseguradora para reportar el siniestro, aunque el ajustador tardó alrededor de tres horas en llegar por la situación que se vivía en la zona. 

El agente llamó a la grúa para trasladar el vehículo a una agencia en Morelia, les entregó un pase para una revisión médica e incluso le informaron del apoyo para utilizar un vehículo en renta. 

A los cinco días del siniestro, le confirmaron la pérdida total de su auto, ingresó los documentos y le realizaron el depósito menos el deducible en menos de tres semanas. Actualmente ya tiene otro auto y considera la póliza como de gran utilidad.

CASO 3: Falta de Cobertura por olvido

Marisela Jiménez, madre de dos hijos de cinco y ocho años, desde hace dos años tiene una tienda de abarrotes en la zona oriente de la Ciudad de México; utiliza su vehículo como el medio para transportar su mercancía y también para sus traslados familiares.

El pasado 10 de octubre pasado circulaba en la colonia La Purísima Ticomán en la alcaldía de Gustavo A. Madero, después de comprar mercancía para su tienda, inició una lluvia torrencial que empezó a inundar al automóvil, de tal manera, que se salió por la ventanilla para situarse en el techo y ponerse a salvo, junto con Manuel, su hijo menor.

Los productos adquiridos por Marisela se afectaron por el agua. Llamó a su seguro para que le dieran el auxilio; sin embargo, la póliza ya se había vencido tres meses atrás. En el mes de julio de este año, Marisela había cancelado su tarjeta de crédito donde le hacían el cobro recurrente de su póliza y se le olvidó dar el nuevo número.

Marisela tuvo que pagar la grúa, el mecánico, que a la fecha todavía no puede reparar el vehículo, e invertir nuevamente en la mercancía para su tienda.

patricia.ortega@eleconomista.mx