Al concluir el periodo ordinario de sesiones en el Congreso de la Unión –ayer-, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) reprobó el trabajo de los legisladores por incumplir el compromiso de aprobar una reforma de combate a la corrupción y la impunidad, la cual requiere de operativos contra redes delictivas, como los llevados a cabo recientemente en España o Brasil.

Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del CCE estableció: La solicitud es muy clara: ya no postergar más este pendiente, dándole prioridad y el tiempo necesario para cumplir con el requisito de que el producto final sean las bases de un sistema nacional anticorrupción realmente viable y fiable .

En su mensaje semanal La Voz CCE, el líder empresarial sentenció que la reforma anticorrupción no puede quedarse corta ante las dimensiones y complejidad de la problemática. Los mexicanos no queremos una reforma superficial o simbólica, ni cambios para no cambiar, como ha ocurrido en otras coyunturas de la historia nacional reciente , por lo que se invita a discutir a avalarla.

Gutiérrez Candiani destacó que el sector privado impulsó medidas para el ataque frontal de la corrupción, entre ellos mecanismos y códigos de prevención y detección de prácticas corruptas en las empresas, así como esquemas coercitivos y de incentivos, como serían certificaciones a contratistas y "listas negras".

Para los empresarios, se debe sancionar con rigor a ambas partes de las cadenas de corrupción.

Precisó que el problema con el retraso de la falta de esta ley es una de las reformas más trascendentes y urgente, en cuanto a que apunta contra la inercia más fuerte, la resistencia por parte del sistema político para que el país se transforme en verdad y a fondo.

Secundamos el extrañamiento externado por organizaciones de la sociedad civil y especialistas por el hecho de que principios y puntos fundamentales para conformar un sistema efectivo contra la corrupción y la impunidad se dejen de lado en los predictámenes que han circulado. Estas versiones tienen omisiones, limitaciones y contradicciones importantes; son muchas las áreas a revisar, corregir y mejorar.

A decir del CCE, el sistema anticorrupción deberá ser creíble, tener autonomía, así como facultades y recursos suficientes de prevención, control, fiscalización y sanción. Los sujetos a regulación y vigilancia, no pueden, ni deben ser los que vigilen, establezcan controles y sancionen, acotó Gerardo Gutiérrez.

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