En América, la pandemia del Covid-19 coincide en su punto álgido con la temporada de reportes financieros de las compañías de telecomunicaciones con acciones en bolsa. A partir de esta semana, la industria irá desvelando los primeros efectos del coronavirus a sus operaciones tras el aislamiento y el teletrabajo ordenado por los diversos gobiernos americanos desde mediados de febrero, aunque marzo habrá sido el mes que más resintió al nuevo virus.

El sector ha cooperado, inclusive con iniciativa propia, en las distintas estrategias de contención de este virus respiratorio. En apoyo al consumidor, los operadores y reguladores convinieron la creación de diversos paquetes emergentes de servicio en fijo o móvil, y aparte prometieron la continuidad en el despliegue de redes, esto con impacto directo a su capital humano. 

La industria además está haciendo un esfuerzo por disponer de la capacidad de red necesaria para hacer posible el teletrabajo y la teleeducación para el mayor número de personas, en un país con 34 millones de desconectados como es México; pero sobre todo, los operadores y los reguladores empezaron a evangelizar en pocas semanas a los usuarios acerca de aplicaciones de productividad que hacía un año les parecían todavía un tanto ajenas.

El conjunto de la industria esperaría ahora la sensibilidad de los gobiernos en cuanto a sus políticas públicas para el sector, como una postergación en el cumplimiento de las tributaciones, desaparición de gravámenes contradictorios como el IEPS a telecomunicaciones; replanteamientos en las cuotas por explotación del espectro o incentivos para crecer coberturas e incursionar en nuevos negocios a través de las redes de quinta generación ante la advertencia, por ejemplo, de que la economía mexicana se contraerá 6.6% este año y 4.6% toda la región latinoamericana. 

Otro de los avisos, uno de la firma Analysys Mason, indica que la pandemia dejará una disminución de 40,000 millones de dólares en los ingresos para los operadores de los 32 mercados de más desarrollo  en el mundo, donde no aparece ningún país latinoamericano. Analysys Mason había pronosticado en 2019 que los ingresos del sector crecerían 0.7% en 2020 y 0.8% en 2021, la caída será ahora de 3.4% este año. Analysys Mason no revela todavía sus previsiones respecto al impacto particular del Covid-19 para las economías deprimidas de América Latina.

Pero en coincidencia también con ABI Research, la consultora estima que una oportunidad para remontar varios impactos del coronavirus estará en las políticas públicas de los gobiernos y la innovación de productos y servicios sobre 5G y, en principio, dirigido a corporativos.

“No hay duda de que las inminentes implementaciones de 5G y software en la nube darán una ventaja a la industria”, estimó ABI Research, que también reconoció que los ingresos por despliegue de infraestructura 5G podrían caer en 10% en 2020 de no aprovecharse toda oportunidad. “Las ganancias caerán, pero no esperamos que los márgenes generales del Ebitda para el sector disminuyan en más de 2 puntos porcentuales”, escribió Analysys Mason, con la confianza de que los gobiernos reconocerán las oportunidades en 5G y que pensarán en paquetes de estímulos para el sector.

En México el nuevo regulador estaría escuchando las recomendaciones internacionales. En una carta publicada este día en el portal DPL News, consideró como idóneo apostar por medidas “consistentes” con el momento que vive la industria y la economía mexicana en general.

“La continuidad y la calidad deben ser resultado de acciones que garanticen la viabilidad en el largo plazo del sector (…) Apostar por medidas que sean consistentes con la lógica esencial de mercado en que operan los concesionarios, favoreciendo el diálogo y el entendimiento entre operadores y regulador, guiados y subordinados ambos por el interés público inherente a la prestación de un servicio también público, que a la vez ha sido elevado al rango de derecho humano”, escribió hoy Adolfo Cuevas, jefe interino del regulador mexicano IFT.

Por separado, analistas advierten impactos para el sector de telecomunicaciones y el grado se conocerá hasta el año 2021. El 2020 es para reconocer las oportunidades para atenuar las afectaciones. El coronavirus, dicen, también destapó las desigualdades en conectividad, la carencia de habilidades digitales de las personas y resaltó la importancia de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información (TICs) para solventar el aislamiento social, el teletrabajo o la educación en línea, que ya existían pero que hoy cobran importancia “mayúscula”.

“Muchos proyectos empresariales de inversión ya se han congelado, pero después de esta traumática experiencia global, las TIC surgirán con un nuevo protagonismo y por ello es deseable que los gobiernos respalden los despliegues de redes, de servicios y emprendan acciones de educación digital para sus ciudadanías (…) Esta es una oportunidad para que la industria y gobierno confluyan de una buena vez para el desarrollo de una sociedad que necesita ser más digital. Como pocas veces, el escenario actual demuestra que las TIC son una industria esencial en las sociedades modernas”, comentó Juan Gnius, analista en Telracom. 

En la era post-coronavirus, platicó Gerardo Mantilla, consultor en Artifex Consulting, los reguladores tendrían que desplegar una política de promoción que faciliten el despliegue de redes, en tanto que las compañías deberían por su lado cuidar de sus finanzas: “No sabemos todavía si las redes de 5G tendrán el mismo impulso que venían tomando antes de la pandemia, pero es necesario tomar muchas decisiones, entre ellas, temas en espectro porque ese insumo es fundamental para 5G, si se quiere impulsar la inversión hacia allá como uno de los modos de recuperación y pensar además en estímulos fiscales y en las oportunidades que significan los negocios digitales y la alfabetización digital”. 

Axtel, la empresa mexicana de telecomunicaciones que abre la temporada de reportes trimestrales, recién informó que aseguró un capital de 13 millones de dólares para echar mano de ese dinero en caso de que su operación se enfrente a una situación dramática en lo que resta del 2020 y el primer mes del 2021. Axtel además indicó contar con una línea de crédito por 50 millones de dólares para enfrentar otros retos derivados del Covid-19.

Como dato interesante también, Axtel ha confirmado que 300 de sus clientes han solicitado incrementos de capacidad en sus accesos de Internet debido al teletrabajo, es por ello que dispone de una inversión de 20 a 25 millones de dólares para afrontar la demanda de capacidad.

Axtel dijo prestar servicios a una base de clientes “saludables”, de donde se desprende que el 55% pertenece al grupo de compañías con funciones esenciales o críticas que han continuado sus operaciones en lo que va de la pandemia. “Los ingresos provenientes de las industrias altamente afectadas por el Covid-19 equivalen aproximadamente al 13% de nuestros ingresos”, informó la compañía a sus inversionistas.

Rodrigo Ramírez Pino, presidente Cámara Chilena de Infraestructura Digital y exregulador en el Subtel chileno, expuso que los gobiernos tienen la tarea de incentivar a la industria a ir donde le faltado llegar, repensando los modelos de contraprestación, los accesos o una regulación que no presione financieramente a las empresas, y la industria debe ser la primera que impulse ese entendimiento.

Ramírez Pino aprovecha para ir otro paso al futuro, con el planteamiento de la transparencia del tráfico para desplegar red de una manera más eficiente en la época post-coronavirus.

 “Necesitamos una industria convergente también en el dato. No podemos estar ciegos sobre cuáles son los niveles de tráfico y no saber dónde se estresa la red; si en el punto de acceso, en el enlace nacional o internacional, si en la red de transporte, en la red de distribución, en el enrutamiento de última milla o si es el proveedor de contenido o de cloud… Necesitamos una proporción de acceso público tanto para la industria convergente y multitransversal para focalizar mejor las políticas públicas. Transparentar datos facilitará el despliegue de infraestructura”, plantea.