Detroit.- General Motors Co está frustrando mucho a Wall Street. Muchos analistas aún recomiendan "comprar" sus acciones y esperan que una serie de nuevos automóviles y camiones el próximo año impulsen a la automotriz, que fue rescatada por el Gobierno estadounidense en el 2009.

Sin embargo, los especialistas mantienen sus dudas.

El negocio europeo de General Motors es un desastre, hay un gran signo de interrogación sobre el ritmo de crecimiento en China y muchos creen que la participación del Gobierno estadounidense en la firma frena su expansión.

También temen que el presidente ejecutivo, Dan Akerson, no esté comunicándose en forma suficientemente clara con los inversores y que no esté impulsando lo suficientemente rápido un cambio a la rígida cultura de General Motors.

Y pese a que las acciones de GM han subido más de 25% este año -más que el índice S&P 500, que ha subido 16%- aún están muy por debajo de su precio de oferta pública inicial (OPI) de 33 dólares por acción.

"La gente pensó que esta nueva compañía tendría esta nueva sensación de energía e impulso y en ambos casos no se siente", comentó el analista de Citi Itay Michaeli, quien no obstante recomienda "comprar" las acciones de GM.

El siente aún que los papeles están subvalorados y que la administración ha hecho un trabajo razonable dada la recesión en Europa.

Una cultura corporativa caracterizada por la arrogancia y el aislamiento, que Akerson no logró romper después de tomar las riendas de la compañía en el 2010, tampoco ayuda, dijeron analistas y banqueros.

CAMBIOS INSUFICIENTES

Actuales y ex empleados han descrito a demasiados gerentes operando bajo demasiada burocracia, carencia de urgencia para cambiar y la sensación de estar estancados en una era en la que General Motors dominaba el mercado automotor.

Akerson ha reconocido que el cambio de esa cultura no ha sido logrados con la reestructuración de GM y varios ex ejecutivos sostienen que su visión sobre la compañía no ha sido transmitida efectivamente a las capas menores de la organización.

" La organización aún no está bajo control", declaró un ex ejecutivo de GM, quien solicitó el anonimato. Akerson va por el camino correcto, pero debería recortar el número de administradores de nivel medio y traer a más gente de afuera, opinó el ex ejecutivo.

Funcionarios de GM dijeron que el ambiente mejoró, citando el caso de un empleado en la planta de ensamblaje en Lordstown, Ohio, que estaba tan preocupado con la calidad inicial del automóvil Chevy Cruze que envió un email directamente a Akerson.

Eso condujo a una visita del presidente ejecutivo y el inicio de una práctica en que GM regularmente introduce un defecto, llamado un conejo, para comprobar si los errores son o no detectados por los obreros durante el ensamblaje.

"Lo que nunca escucharás de ninguna persona acá es satisfacción porque el trabajo esté hecho o porque el progreso sea suficiente", dijo el portavoz de la firma, Greg Martin.

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