México es el país del continente americano con la tasa de desempleo más baja, según estadísticas del Fondo Monetario Internacional, que al cierre del año podría llegar a 4.7 por ciento.

Incluso al comparar el índice mexicano con el registrado por las economías de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, México es la séptima economía con menor desocupación, ubicándose junto con países como Corea, Luxemburgo, Japón, Austria y Australia entre los que resultaron más resistentes a la destrucción del mercado laboral.

Sin embargo, según Eduardo Rodríguez Oreggia, director del doctorado en Política Pública del ITESM, el mercado laboral mexicano se caracteriza por una baja calidad de los trabajos, lo que se ha ajustado por años a través del mercado informal.

Según el experto, más de la mitad de los trabajadores no cuenta con acceso a la seguridad social por su trabajo. El nuestro es un país con alta rigidez en materia laboral, lo que termina por incentivar el subempleo , afirmó.

El experto evidenció que, resultado de la crisis, México registró un incremento importante en la tasa de desempleo, que llegó a ubicarse hasta en 7% en el 2009. De la mano de este incremento, alertó, se observó un aumento en los niveles de informalidad. Según el experto, 28.5 millones de personas están empleados al margen de las prestaciones de ley.