La caída en los precios del crudo el fin de semana generó mayor presión sobre las finanzas de Pemex, que enfrenta la amenaza de una rebaja de calificación después de registrar multimillonarias pérdidas el año pasado.

El presidente Andrés Manuel López Obrador asumió en diciembre de 2018 prometiendo revivir a la empresa, pero no pudo evitar otra caída en su producción de petróleo y ha tenido poco éxito para estabilizar su aplastante carga de deuda.

Los precios del petróleo sufrieron este lunes su mayor derrumbe diario desde la Guerra del Golfo en 1991. Los principales productores de Arabia Saudita y Rusia comenzaron una guerra de precios que amenaza con inundar los mercados de energía con suministros y reducir los ingresos petroleros de México.

"El hecho de que la perspectiva del mercado petrolero se haya deteriorado por esa guerra, es un factor negativo para Pemex. No hay la menor duda", dijo Raúl Feliz, economista del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). "Y podría fortalecer la idea de una baja en calificación".

Las tres principales agencias de calificación han puesto la nota crediticia de Pemex en perspectiva negativa, lo que indica que la compañía enfrenta un riesgo significativo de nuevas rebajas.

En el último trimestre de 2019 Pemex reportó una pérdida neta de 9,009 millones de dólares.

El año pasado, Fitch rebajó la calificación de la deuda de la empresa a grado especulativo, y si otra de las agencias hace lo mismo, provocaría una venta forzada de miles de millones de dólares en deuda de la petrolera por parte de inversores que están obligados a mantener activos de grado de inversión.

Las agencias de calificación Moody's, Standard & Poor's y Fitch no respondieron a solicitudes de Reuters para hacer comentarios.

Inicialmente, el gobierno tuvo cierto éxito aligerando la carga de deuda de Pemex a través de varias medidas en el mercado financiero.

Pero las deudas financieras volvieron a subir y terminaron el año por encima de los 105,000 millones de dólares, casi de vuelta a donde comenzaron. Mientras tanto, los pasivos por pensiones de Pemex aumentaron en un tercio.

No todo en el horizonte es sombrío

México reportó un aumento anual del 6.2% en la producción de crudo en enero, contrarrestando la tendencia de años de declive.

El gobierno y Pemex también han asegurado mayores ingresos por crudo mediante la contratación de opciones a través de un programa de cobertura anual utilizado como seguro contra choques de precios.

El director de la estatal, Octavio Romero, dijo en enero que la compañía había contratado "una pequeña porción" de su cobertura para este año, pero no precisó a qué precio ni cuántos barriles.

Ese mismo mes, México dijo que completó la contratación de coberturas en 49 dólares por barril.

Feliz señaló que la cobertura de Pemex amortiguaría directamente el golpe de la caída del precio del petróleo, mientras que el programa podría generar fondos que podrían inyectarse en la empresa.

Pero si la guerra petrolera entre Arabia Saudita y Rusia se prolonga, es probable que las finanzas de Pemex se vean cada vez más tensas.

Los descubrimientos de nuevos yacimientos petroleros o una oferta del gobierno para atraer capital privado al sector energético podrían mitigar ese riesgo.

Pero ha habido pocos indicios de eso por parte de López Obrador, quien se ha propuesto crear un papel más importante para el Estado en la energía, para disgusto de la comunidad empresarial.

En el centro de la mirada de las agencias calificadoras estará la forma en que la deuda de Pemex se compara con sus reservas probadas de crudo, señaló Feliz.

"Los niveles de inversión de Pemex no son suficientes para estabilizar la producción y al mismo tiempo mantener las reservas probadas", dijo.