El mecanismo de ajuste de fronteras de carbono (CBAM) de la Unión Europea anunciado este 14 de julio podría cambiar los patrones comerciales a favor de países donde la producción es relativamente eficiente en carbono, pero hace poco para mitigar el cambio climático, advirtió la UNCTAD.

En un informe publicado este miércoles, la UNCTAD muestra las posibles implicaciones del CBAM en el comercio internacional, las emisiones de dióxido de carbono (CO2), los ingresos y el empleo de los países dentro y fuera de la Unión Europea, con especial atención a los países en desarrollo y vulnerables.

Se espera que el CBAM introduzca nuevas medidas de reducción de emisiones de CO2 de forma transitoria en 2023 y las finalice antes de 2026.

Dependiendo de distintos escenarios, para México implicaría una pérdida de ingresos de entre 25.96 y 53.42 millones de dólares.

También conllevaría desde un alza de 0.47% hasta una baja de 1.11% en sus exportaciones de productos intensivos en energía, igualmente dependiendo de los escenarios.

Aunque el CBAM sería eficaz para reducir las fugas de carbono, su valor para mitigar el cambio climático es limitado, dice el informe, ya que el mecanismo reduciría solo 0.1% de las emisiones globales de CO2.

Si bien el mecanismo busca evitar la fuga de producción y emisiones de CO2 a los socios comerciales de la Unión Europea con objetivos de emisiones menos estrictos, hasta ahora no está claro cómo puede apoyar la descarbonización en los países en desarrollo.

“Las consideraciones climáticas y ambientales están a la vanguardia de las preocupaciones políticas y el comercio no puede ser la excepción. El CBAM es una de estas opciones, pero su impacto en los países en desarrollo también debe ser considerado”, dijo Isabelle Durant, secretaria General interina de la UNCTAD, en un comunicado.

El informe confirma que la introducción del CBAM reduciría parte de la fuga de carbono producida por las diferentes ambiciones de cambio climático entre la Unión Europea y otros países.

La fuga de carbono se refiere a la reubicación de la producción a otros países con restricciones de emisiones más laxas por razones de costos relacionadas con las políticas climáticas, lo que podría conducir a un aumento en sus emisiones totales.

El informe expone que varios de los socios comerciales de la Unión Europea que exportan bienes en sectores intensivos en carbono han expresado su preocupación de que el CBAM reduciría sustancialmente sus exportaciones, pero estos cambios pueden no ser tan drásticos como algunos temen.

Las exportaciones de los países en desarrollo en los sectores intensivos en carbono específicos se reducirían 1.4% si el CBAM se implementa con un precio de 44 dólares por tonelada de emisiones de CO2 incorporadas, y en 2.4% si se implementa con un precio de 88 dólares por tonelada, según el informe.

Sin embargo, los efectos variarán significativamente de un país a otro, dependiendo de su estructura de exportación y la intensidad de la producción de carbono.

En ambos escenarios, los países desarrollados, como grupo, no sufrirían caídas de las exportaciones, ya que muchos tienden a emplear métodos de producción que son menos intensivos en carbono en los sectores seleccionados que muchos países en desarrollo.

El CBAM generaría una brecha similar entre los países desarrollados y en desarrollo en términos de bienestar. En ambos casos, a los países desarrollados les iría mejor que a los en desarrollo”, afirma el informe.

Con un CBAM basado en un precio del carbono de 44 dólares por tonelada, los ingresos de los países desarrollados aumentarían en 2,500 millones de dólares, mientras que los de los países en desarrollo se reducirían en 5,900 millones de dólares, según el análisis de la UNCTAD.

Sin embargo, los países desarrollados experimentarían una mayor pérdida de bienestar de 51,000 millones de dólares a partir de la introducción inicial de un precio del carbono de 44 dólares por tonelada, impulsada por las pérdidas en la UE, mientras que los países en desarrollo ganarían 1,000 millones de dólares en ausencia del CBAM.

Los efectos potenciales sobre el empleo serían pequeños para la mayoría de las economías, muestra el informe.

El aumento de los precios del carbono reduciría significativamente las emisiones de carbono en la Unión Europea, pero las exportaciones del bloque comercial más grande del mundo disminuirían, dice el informe.

Un CBAM basado en un precio del carbono de 44 dólares por tonelada de emisiones incorporadas de CO2 reduciría la fuga de carbono resultante de la implementación de políticas climáticas en la Unión Europea en más de la mitad, de 13.3% a 5.2 por ciento.

Pero el mecanismo no compensaría por completo los efectos negativos del impuesto al carbono en la economía de la Unión Europea.

Reducir estas emisiones de manera efectiva requerirá procesos de producción y transporte más eficientes”, dice el informe.

La UNCTAD insta a la Unión Europea a considerar la implementación de políticas complementarias de CBAM capaces de reducir, y eventualmente eliminar, las brechas entre los países desarrollados y en desarrollo.

“La UE podría considerar utilizar algunos de los ingresos generados por CBAM para acelerar la difusión y adopción de tecnologías de producción más limpia en los países en desarrollo”, dijo Durant. "Esto será beneficioso en términos de ecologizar la economía y fomentar un sistema de comercio más inclusivo".

roberto.morales@leconomista.mx