Un total de seis empresas eólicas y fotovoltaicas, que juntas representan 50% de la generación limpia en el país, interpusieron 14 amparos en contra del acto de autoridad de la Secretaría de Energía que modificó de los lineamientos para el otorgamiento de certificados de energía limpia (CEL) para que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) pueda comercializar estos instrumentos a través de la generación de sus plantas limpias legadas del régimen anterior.

Los amparos, explicó Julio Valle, director adjunto de la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE) a El Economista, se centran en cuatro puntos: la modificación realizada viola la Ley de Transición Energética; se afecta el compromiso presidencial de respetar los contratos del sector energético; el cambio deriva en una simulación del cumplimiento de las metas internas e internacionales en materia de generación limpia, y se afecta económicamente a los generadores y a los consumidores.

Así, el principal argumento para que estas empresas —que son grandes generadoras con contratos vigentes— interpusieran los amparos en juzgados de la Ciudad de México es que la alteración legal a los lineamientos no siguió el debido proceso de consulta a los afectados.

El empresario recordó que el precio de generación nacional oscila en 80 dólares por megawatt hora y que incluso los costos más baratos cuando coyunturalmente el gas estadounidense baja de precio oscilan en 60 dólares por unidad con la tecnología más novedosa del país.

En tanto, los precios de las subastas de largo plazo llegaron a 21 dólares al integrar los CEL como una unidad, por lo que las tarifas sólo pueden bajar si se utiliza más energía limpia.

El objetivo del mercado de CEL en la Ley de Transición Energética era que los generadores, suministradores y consumidores mexicanos de energía cumplieran una obligación mínima de generación limpia 5% para el 2018, 5.8% para el 2019 y que aumentaría sucesivamente hasta llegar a 13.9% en el 2022. Para los participantes del mercado de energía fósil, la forma de cumplir estas metas sería comprando CEL que los generadores de energía limpia venderían en un nuevo mercado.

La meta de la Ley de Transición Energética que se refrendó en el Acuerdo de París era llegar a 35% de energía limpia al 2024.

Los CEL que podría emitir la CFE con sus centrales legadas equivalen a 20% de la generación limpia del país ya en la actualidad, por lo que, dado que ya se cumplieron las metas tanto del 2018 como del 2019, prácticamente se llega artificialmente sin nuevas instalaciones a las metas. Al inundar de CEL el mercado, el precio de estos instrumentos se reduce a cero invalidando el incentivo para nuevos generadores.

Por su parte, la Asociación Mexicana de Energía Solar publicó en conjunto con la AMDEE que “nuestros asociados reclaman que las medidas efectuadas van en contra del derecho a un medio ambiente sano, una exigencia irrenunciable reconocida tanto por la Constitución como por tratados que México ha suscrito y ratificado”.

¿Qué cambia en el mercado de energía limpia?

  • Sin consulta pública previa, la Sener decretó que la CFE podrá recibir los CEL por sus centrales eléctricas limpias (hidroeléctricas y nucleares) anteriores al 2014.
  • Esto rompe con las reglas que dieron origen al mercado CEL en el 2014, que sólo permitían que nuevos generadores recibieran los CEL.
  • La entrada de la CFE al mercado elevará la cantidad de los CEL y los abaratará, afectando los intereses de quienes entraron al mercado con las reglas originales.

[email protected]