A partir de hoy martes arranca el segundo año del programa de Jóvenes Construyendo el Futuro (JCF), el cual tendrá un menor ritmo de incorporación de becarios, pues la meta establecida por la secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) es de 500,000 para todo el 2020. Al presentar las reglas de operación de dicho programa, la dependencia informó que se mantiene la meta sexenal de capacitar a 2.3 millones de jóvenes que se encuentran sin un empleo o que no están estudiando; a diferencia del primer año, la dependencia sólo sumará 50% de los jóvenes que atendió en el 2019.

Asimismo, en el Diario Oficial de la Federación se establece que habrá un ajuste en el pago de la beca, pues pasó de 3,600 pesos mensuales a 3,748 pesos, además del seguro médico y la constancia de capacitación.

Luisa María Alcalde Luján, titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, explicó en la publicación que el programa Jóvenes Construyendo el Futuro se centra en un modelo de corresponsabilidad social entre los sectores público, privado y social, destinado a ofrecer a los jóvenes apoyos y actividades para fortalecer hábitos de trabajo y habilidades técnicas que promuevan la inclusión social e incrementen sus posibilidades de empleabilidad.

La capacitación en el centro de trabajo estará orientada a la adquisición o fortalecimiento de habilidades técnicas y hábitos de trabajo, por un periodo máximo de 12 meses.

Romper con la falta de experiencia

En el 2018 el porcentaje de desempleo juvenil en México para las edades de 15 a 24 años fue de 6.9% en comparación con el promedio de 11.1% entre los países de la OCDE, aunque la dependencia indica que esta cifra encubre un mercado laboral que ofrece condiciones precarias, con alta rotación y bajos ingresos a las y los jóvenes.

A lo anterior, se suma el hecho de que alrededor de la mitad de las empresas mexicanas afirma tener dificultades para encontrar personal capacitado para los puestos de trabajo que ofertan. “Esta situación implica que debe ser analizado el mecanismo de reclutamiento por parte de los empleadores, la interacción entre los sistemas educativo y productivo, así como seguir fomentando mecanismos de capacitación que permitan una mayor inclusión al mercado laboral”, detalló.

Por lo anterior, se impulsó en la actual administración el programa y se colocó como uno de los pilares de la política social y como uno de los programas prioritarios.

El año pasado, para la operación del programa se publicaron sólo lineamientos, pero para el segundo año ya se cuentan con reglas de operación, en las que se incorporó información acerca de las auditorías que se harán.

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