Brasil mantiene un alto grado de intervención del Estado en el mercado, menguando las importaciones y la atracción de inversión extranjera con relación a su potencial, coinciden reportes de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y del Fraser Institute, de Canadá.

Según el informe de la Secretaría de la OMC sobre las políticas y prácticas comerciales de Brasil, las recientes reformas y un entorno favorable han permitido que la economía sudamericana creciera a un ritmo anual medio de más de 4% desde el 2004.

Brasil debe perseverar en su empeño por dar nuevo ímpetu al comercio y las inversiones, incluso reduciendo la protección arancelaria efectiva, recurriendo con menos frecuencia a prohibiciones a la importación y dando mayor previsibilidad a su régimen de comercio e inversiones extranjeras , dice.

El Estado brasileño controla un número significativo de entidades que abarcan una gran diversidad de actividades. La propiedad estatal es resultado de una decisión de política según la cual el control público es conveniente para lograr objetivos estratégicos, aunque sin excluir la posibilidad de privatización.

El arancel más elevado, de 35%, se aplica a 424 líneas arancelarias (4% del total), que incluyen los siguientes productos: ajos, neumáticos, alfombras, revestimientos para suelos y de materia textil, calzado, textiles, automóviles, accesorios y prendas de vestir.

De acuerdo con la OMC, la solución del problema de los elevados tipos de interés nacionales, la adopción de otras medidas de promoción de la competencia en el mercado y la asignación eficaz de los recursos ayudarán a mantener el crecimiento económico de Brasil.

Distorsión de la competencia

El sector público tiene la potestad de abusar del poder de intervenir en el mercado, lo cual ha estimulado la corrupción en el país , expone Paulo Uebel, director del Instituto Millenium de Brasil, en un artículo difundido como parte del Índice de Libertad Económica, elaborado por el Fraser Institute.

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