En el 2009, México logró que 30.6 millones de sus habitantes fueran usuarios web. Se trata de una buena noticia: un año antes la cifra fue de 25.6 millones.

Esto habla de que 32.6% de mexicanos están en Internet.

La mala noticia es que la mayor parte de estos usuarios (39%) está en las clases A, B y C+, es decir, en un sector que es minoría en número de habitantes (23% de la población total del país), en tanto que la clase D+, que representa 37% de los habitantes, no mostró incrementos en número de usuarios para el 2009.

Esto habla de que no se ha logrado llegar al fin principal de la web:

democratizar la información y su uso. También deja ver que el país no ha sido capaz de crear los mecanismos suficientes para acercar Internet a las clases bajas. Por supuesto, también es reflejo de un año de crisis , explicó Diana Arboleya, vicepresidente del Comité de Investigación de la Asociación Mexicana de Internet (Amipci).

El cibercafé, en vías de extinción

Otro dato que confirma la postura de que la web es en México aún un tema de élite, es que 56% del acceso se da en los hogares (un año antes fue de 48%), en tanto que los cibercafés disminuyeron su participación.

Las razones que explican esto parecen positivas: son cada vez más las ofertas comerciales que hay para tener acceso a la web en un hogar. El lado negativo: sólo quien puede pagar una conexión en casa tuvo mayor acceso a Internet, además de que quizás por efecto de la crisis, hay menos cibercafés o éstos se usan menos.

¿Qué hacen los mexicanos en línea?

Otros datos de interés: la actividad más frecuente en línea es mandar o recibir e-mails, seguido del uso de mensajeros y chats; en entretenimiento, descargar música, los juegos on line y visitar páginas de humor y chistes.

Éstos son algunos de los resultados del Estudio de Hábitos de Internet de la Amipci, presentados en el marco del Día Mundial de Internet.

El INEGI también dio a conocer los resultados de hábitos del mexicano en Internet, que difieren un poco de los presentados por la Amipci.

nacosta@eleconomista.com.mx