Durante el primer trimestre del año, los ingresos presupuestarios del sector público registraron una caída del 18.9%, en términos reales y respecto del mismo periodo del 2017, con lo que percibió recursos por un total de 1.2 billones de pesos.

Ésta es la reducción más alta que se haya registrado en el sexenio de Enrique Peña Nieto, pues en el primer trimestre del 2017, los ingresos presupuestarios se incrementaron 32.9%, en 2016 cayeron 5.1%, en 2015 subieron 9.4%, en 2014 incrementaron 3.9% y en 2013 registraron una reducción de 0.3 por ciento.

De acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), 62% de estos ingresos provinieron principalmente de la recaudación tributaria, es decir, del cobro de impuestos que hace el gobierno federal y que significaron recursos por 784,390 millones de pesos, un incremento de apenas 1.7%, respecto del primer trimestre de 2017.

Este pequeño incremento en la recaudación se debió a que, una vez más, el gobierno federal obtuvo menos recursos por el IEPS que cobra a gasolina y diesel, ya que percibió un total de 43,064 millones de pesos, es decir, una reducción anual de 21.9 por ciento.

Los ingresos petroleros aportaron 18% de los ingresos totales del gobierno federal, que en términos absolutos representaron 229,963 millones de pesos, un aumento del 8.6%, respecto de los primeros tres meses del 2017.

Destaca el hecho en que los ingresos que se clasifican como No tributarios -donde se registran los recursos que provienen de derechos, aprovechamiento y otros- registró una reducción del 83.3%, con lo que sólo acumuló recursos por 66,870 millones de pesos.

En 2017, este rubro representó un apoyo importante para los ingresos del gobierno, pues recibió poco más de 300,000 millones de pesos del remanente de operación del Banco de México, pero se prevé que en este año no se obtenga.

No se aprietan el cinturón

En los primeros tres meses de 2018, el gobierno no se apretó el cinturón y gastó 9.7% más de lo que reportó en el mismo periodo del 2017, con un total de 1.3 billones de pesos, es decir, gastó más de lo que ingresó y generó un déficit de 113, 521 millones de pesos.

Dicho incremento se debió al gasto programable -ramo donde se registra el gasto de dependencias de gobierno, entes autónomos y otros rubros- ya que creció 6.8%, con lo que erogaron 970,236 millones de pesos.

En los ramos autónomos, el Instituto Nacional Electoral fue el que más elevó su gasto en 65.5%, en términos reales y respecto del 2017, con un total de 5,188 millones de pesos.

En los ramos administrativos, la Secretaría de Economía fue la dependencia que más incrementó su gasto en 162.6%, lo que implicó recursos totales por 3,826 millones de pesos.

Destaca el hecho de que el ramo 23 de Provisiones Salariales y Económica, mejor conocida como “la caja negra” del presupuesto reportó también uno de los mayores incrementos de gasto con un 49.9%, con lo que erogó recursos por 49,282 millones de pesos.