Los industriales del país llamaron a emprender una revolución microeconómica, a fin de pasar de la estabilidad económica con bajo crecimiento a una fase de crecimiento acelerado, que perdure y sea incluyente.

Pedro Tello, director de análisis de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), precisó que México requiere crear un ambiente competitivo y estable para los inversionistas del país, así como articular una política industrial activa y de largo plazo.

La industria demanda de la modernización de sus empresas y para ello urge convertir la estabilidad económica en auténtica política de Estado, en donde se precise a nivel constitucional, que la estabilidad económica sea parte de los presupuestos anuales del país.

La revolución microeconómica requiere de financiamiento, de asistencia técnica, capacitación, tecnología y promoción fiscal, estableció el analista.

La industria no ha sido escuchada por años, cuando 7 de cada 10 empleos los genera el sector fabril en México , ya basta de que se den bandazos sexenales sobre la definición de la política industrial.

Los protagonistas de la política industrial de largo plazo deberán ser la autoridad federal, estatal y municipal, además de los organismos empresariales.

La revolución microeconómica depende de que cada empresario haga de su negocio un negocio competitivo y de una autoridad que entienda que todo el trabajo de modernización de las empresas no puede ni debe ser exclusivo de los empresarios, comentó Tello.

Y es que la industria cerró el sexenio con el crecimiento más bajo de los últimos dos décadas, de apenas 1.9%, cuando con el Presidente Carlos Salinas de Gortari fue de 3.9% promedio, con el

mandatario Ernesto Zedillo de 3.5% y con Vicente Fox de 2.2 por ciento.

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