Además de la eventual cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), cambios de regulación aérea y de la relación México-Estados Unidos, incremento de inseguridad y la posibilidad de permitir el cabotaje en el país de aerolíneas internacionales son algunos de los factores de riesgo que enfrenta la industria de la aviación en el contexto del actual proceso electoral.

El buen ritmo que tiene el sector, que el año pasado hiló su tercer crecimiento anual de dos dígitos, al sumar 89.6 millones de pasajeros, y la meta de atender 186 millones de pasajeros totales en el 2030  están “en el aire”. La incertidumbre está presente. “En julio del 2018 se celebrarán elecciones presidenciales en México y un cambio de liderazgo o de partido político en el poder podría conducir a cambios en la situación económica, política y social de México, lo cual se encuentra fuera de nuestro control. No podemos asegurar que los acontecimientos políticos en México, sobre los cuales no tenemos control, no tendrán efecto adverso en nuestro negocio, situación financiera o resultados de operación”, señala Grupo Aeroméxico en su reciente informe anual.

En el mismo sentido se manifestó Volaris ante sus accionistas y agregó que el gobierno mexicano ha ejercido y continúa ejerciendo una influencia significativa sobre la actividad económica en el país, en particular, en el transporte aéreo, por lo que podrían registrarse nuevas relaciones en el sector.

“No podemos asegurar que los cambios en las políticas del gobierno federal mexicano y en las políticas de transportación aérea, tales como la apertura de las rutas nacionales a compañías de otros países, no van a afectar significativamente nuestro negocio”, explicó la aerolínea de ultra bajo costo.

Las dos aerolíneas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores también destacaron la necesidad de contar con mejores infraestructuras, como el NAIM, para atender el crecimiento de la aviación esperado.

Se afectaría la relación con EU

El Grupo Aeroportuario del Sureste, que opera nueve aeropuertos en México (incluido el de Cancún, que es el segundo más importante a nivel nacional) consideró que luego del proceso electoral, un cambio de liderazgo y de partido en el poder podría resultar en condiciones económicas y políticas que podrían tener un impacto en sus operaciones.

“El candidato que actualmente figura a la cabeza, Andrés Manuel López Obrador, ha llevado a cabo su campaña como un populista de izquierda, prometiendo una postura más dura con EU y con la administración de Trump. Si queda electo el sr. López Obrador podrían deteriorarse las relaciones entre México y EU, ocasionando una cooperación reducida en seguridad fronteriza, comercio e inmigración”, refiere en su reporte anual.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx