En uno de los episodios más trágicos de la historia moderna de nuestro país, dos fuertes sismos sacudieron los estados de Oaxaca, Chiapas, Morelos, Puebla, Estado de México y CDMX, con tan sólo 12 días de separación. Es en este periodo difícil que ha surgido un destello de unidad, solidaridad, nacionalismo. Una semana después del segundo sismo, nos toca evaluar cuál será el impacto sobre la economía y, en este caso, sobre las compañías que proveen servicios financieros

Con relación al sistema bancario, la primera preocupación que surge es qué pasará con la cartera hipotecaria que la gente contrató y que, desafortunadamente, perdió su patrimonio. Afortunadamente, desde el momento de su contratación, las hipotecas tienen al menos dos seguros obligatorios: uno por daños, que resguarda al asegurado en casos como el que vivimos el 19 de septiembre pasado, y el de vida, que aplica en caso de fallecimiento.

En este sentido, se cubre al propietario del inmueble y al mismo tiempo, se protege la inversión de su patrimonio. De esta forma, ante el tema de las carteras hipotecarias, el impacto debería ser mínimo.

Sin embargo, la fuerte destrucción de inmuebles requerirá del apoyo del sistema financiero, en donde prevemos un aumento en la demanda que genere un crecimiento en estos créditos. Del total de cartera hipotecaria del sector de banca múltiple, BBVA tiene 27%; Santander y Banorte tienen 18% en cada caso; Scotiabank 14%, y Banamex 12 por ciento.

Para el segmento de consumo podríamos esperar un ligero repunte de la cartera vencida; aquellas familias que tuvieron una afectación podrían presentar un atraso en el pago de sus tarjetas de crédito, créditos personales, etcétera. En cuánto al crecimiento de la cartera en este segmento, dependerá de cómo evolucione la actividad económica, que, por un lado, sufrió un golpe por los días que no hubo actividad, pero que se debería ver beneficiada por los esfuerzos de reconstrucción.

Ahora bien, en el caso del consumo, las compras de víveres y herramientas lo deberían haber impulsado; no obstante, recordemos que debido a las afectaciones, el consumo será destinado a puntos específicos. Menos de 10% del total de inmuebles en el país se encontraba asegurado, lo que sí podría impactar el consumo de manera indirecta, al tener que establecer flujos a la recuperación de inmuebles.

Finalmente, hablando de la cartera comercial, que incluye créditos empresariales, gubernamentales y a entidades financieras, vemos un incremento en el crecimiento de estos créditos una vez que comience la reconstrucción, pues a pesar de los múltiples fondos con los que cuenta el gobierno y que alcanzan los 54,000 millones de pesos, seguramente será necesario más fondeo y actividad por parte de la banca privada.

En general, observamos diferentes impactos en el segmento bancario, pero nada significativo que pueda cambiar la tendencia de los últimos años. No obstante, recordemos que los grupos financieros actuales proveen servicios no sólo de banca tradicional, sino que muchos cuentan con una división de seguros. Por ejemplo, para Santander, los ingresos por primas representan aproximadamente 6% de los ingresos totales y para Banorte 10 por ciento. Las estimaciones preliminares de pérdidas para la industria de seguros y reaseguros, relacionadas con el sismo del 19 de septiembre son muy variadas y van desde 1,200 millones de dólares hasta 4,800 millones de dólares. En México, las aseguradoras con mayor participación en las primas de catástrofes son: Axa Seguros, Seguros Banorte, Seguros Inbursa y GNP. Sin embargo, Moody’s estima que cerca de 80% de los riesgos relacionados con el terremoto recaen sobre las reaseguradoras globales, que son las que pagarán la mayor parte de los daños.

Algunas de estas reaseguradoras como Hannover Re y Munich Re ya han publicado comunicados, anunciando que probablemente no alcanzarán sus guías de utilidades, debido a los recientes desastres naturales. De esta manera, el impacto para las aseguradoras mexicanas debería ser limitado y estamos muy lejos de tener un sector en riesgo, pero sí observaremos que podría haber una disminución de utilidades marginales para los próximos trimestres.

*Martín Hernández es analista sénior de Financieras en Interacciones Casa de Bolsa.