La alemana RWE e Iberdrola, quinta y sexta mayores eléctricas de Europa, estuvieron cerca de anunciar una fusión de 60,000 millones de euros en febrero, pero abandonaron el plan, dijeron cuatro fuentes con conocimiento del asunto.

Las negociaciones, que no se han hecho públicas hasta el momento, se abandonaron justo en el momento que las compañías tenían previsto anunciar el proyecto, informaron a Reuters dos de las fuentes.

Las fuentes no quisieron ser identificadas por tratarse de unas negociaciones confidenciales.

"Las conversaciones eran serias y estaban bastante avanzadas", dijo una persona del sector financiero con conocimiento de los contactos.

"Pero Iberdrola se retiró de las conversaciones puesto que sólo hubiera obtenido una pequeña ventaja de la relación con una empresa en una situación de negocio difícil", expresó la fuente.

El proyecto no pudo salvar algunos obstáculos legales y accionarias, como persuadir a algunas pequeñas comunidades del oeste de Alemania, que poseen participaciones minoritarias de bloqueo en RWE, para que aceptaran la operación, explicaron las dos fuentes.

Los portavoces de Iberdrola y RWE consultados sobre la información declinaron formular comentarios.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, descartó el miércoles cualquier adquisición por parte de la eléctrica en el corto plazo.

Iberdrola procura defenderse de un aumento de la participación de ACS, que actualmente posee 20% de la compañía. Una fusión con RWE podría haber reducido la participación de ACS a la mitad, según una de las fuentes.

Un acuerdo con RWE hubiera significado unirse a una empresa que lleva tres años viendo una reducción de sus beneficios y que, según informaciones sin confirmar, mantuvo conversaciones con la checa CEZ y la francesa EDF.

RWE, que tiene su sede en Essen, cerca de la frontera con Países Bajos, es el principal contaminador de Europa y procura contener sus emisiones antes de tener que comprar todos los certificados que le permitan emitir dióxido de carbono a partir del 2013.

La empresa se desprende de activos valorados en 8,000 millones de euros para defender su calidad crediticia de la regulación de la energía nuclear en Alemania, así como de unos precios energéticos una cuarta parte inferiores a los máximos del 2008.

Las conversaciones trataban la combinación de las dos empresas bajo el techo de una nueva compañía con sede en Países Bajos, con la oferta de acciones a los tenedores de títulos de las sociedades, informaron dos de las fuentes.

Aunque Iberdrola es más rentable que RWE, con un valor de 36,000 millones de euros en bolsa, superior a RWE en un tercio, según datos de Reuters, el negocio de la compañía germana es mayor que el de su competidor español.

RWE obtuvo en el 2010 un EBITDA de 10,300 millones de euros, superior al de Iberdrola en 3,000 millones de euros.

RDS