La posibilidad de lograr un acuerdo en principio para el nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se aleja hacia finales de este año o mediados del 2019 sin generar nerviosismo o incertidumbre entre el sector empresarial, pues el escenario de que Estados Unidos renuncie a la relación comercial vigente resulta complicado para Donald Trump por la presión de su Congreso y el ambiente político.

A lo largo de las rondas trilaterales sólo se cerraron seis capítulos de 30 que se abrieron para modernizar el TLCAN, lo que hace difícil que ocurra un cierre este jueves, aun cuando se flexibilicen los temas álgidos, como reglas de origen, sunset, estacionalidad y capítulos de solución de controversias.

Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), reconoció la firmeza del gobierno mexicano a no ceder ni sacrificar lo ganado en la relación comercial ante las presiones de Estados Unidos.

“Es preferible quedarnos como estamos (con el TLCAN vigente que ha sido exitoso). Veo muy remoto el escenario de que se retiren del actual tratado, así que tendremos que esperar a finales de este o próximo año para cerrar las negociaciones”.

Después de la reunión que sostuvo Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, con el sector empresarial, se dejó el mensaje de que las negociaciones para la modernización del TLCAN no son el factor que genera incertidumbre en los mercados, es multifactorial, como los movimientos de la Fed, el alza del petróleo, los hechos de Corea del Norte, Medio Oriente, y en sí mismo, el proceso electoral interno.

De Hoyos comentó que a pesar de la incertidumbre que presenta el cierre de la negociación del TLCAN, el peso regresaría a niveles de 18 pesos por dólar.

El presidente de la Coparmex dijo que se esperaba un acuerdo en principio cerrado en estos días, pero ante el nulo progreso en los asuntos más delicados, como reglas de origen, en donde se esperaba avance, lo viable será esperar a finales de este o el próximo para cerrarlo.

La postura del sector patronal es clara: “Primero la calidad del acuerdo, que (llegar) a uno cerrado a las carreras. Si se logra llegar a acuerdos razonables en los puntos álgidos, ¡adelante!, ojalá que se consigan, sino con todo el pesar es preferible quedarnos con el TLC vigente”.

El mejor escenario era cerrarlo rápido, por eso la fecha del 17 de mayo para que se entregara al Congreso y pudiera firmarlo Trump, pero —agregó Gustavo de Hoyos— no por ello se va a sacrificar la calidad del acuerdo.

“La exigencia (del sector privado) hacia el gobierno es no doblar las manitas”, acotó.

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