El sector privado del país urgió al equipo del presidente electo, Enrique Peña Nieto, a implementar una política industrial que fortalezca al mercado interno y genere empleos, basado en crear oportunidades reales a las pequeñas y medianas empresas dentro del libre comercio, puesto que no basta aplicar el modelo de crecimiento orientado a las exportaciones.

Transitar hacia una producción con mayor contenido tecnológico incorporado en bienes, servicios y procesos de industrias interrelacionadas (mayor grado de especialización vertical y comercio interfirma regional) es clave dentro de la política industrial, de lo contrario, es muy probable que enfrentemos el costo de la inacción ante una amenaza real de pérdida gradual de competitividad, sentencia el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

La razón fundamental de repensar una política industrial recae en acelerar la acumulación de capacidades productivas (manufactureras, de servicios, tecnológicas) y selección de estrategias corporativas para ocupar los peldaños superiores en la escala de la competitividad de las naciones , refiere en un análisis.

El CEESP destaca que no basta con lograr un bajo costo de los factores de la producción (vía mejor infraestructura pública o precio competitivo), sino desarrollar habilidades.

Desde una perspectiva de política industrial se necesita un cambio de paradigma que se centre en el predominio y liderazgo de las capacidades productivas de la planta nacional, con énfasis en individuos altamente especializados y capacidad genérica para trabajar en equipos en la solución de problemas en el ámbito de la producción, considera el CEESP.

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