Ante la falta de compromisos a nivel de naciones que se ha observado en la Conferencia de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático (COP25) en Madrid, la iniciativa privada ha tomado protagonismo mediante iniciativas que implican compromisos en materia de transición hacia energías renovables y reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Luis Romero, representante en México del World Wildlife Fund, detalló a El Economista que dado que en la conferencia se ha observado una falta de participación e interés de naciones como China, Estados Unidos y México, que en materia de generación eléctrica vuelven a esquemas más contaminantes como el uso de derivados del petróleo y carbón a pesar de que cuentan con la posibilidad de incrementar su base renovable de generación, por lo que las iniciativas empresariales han tomado importancia. 

En primer lugar se presentaron avances de los objetivos basados en ciencia para no incrementar la temperatura global en más de 1.5 grados en los próximos 15 años, con lo que 600 empresas de las más grandes del mundo, como Unilever, Mars o el Banco de Australia, se comprometieron a reducir 275 toneladas métricas de gases de efecto invernadero que es equivalente a sacar de operaciones 68 plantas de carbono en este lapso.

Además se han realizado sesiones de vinculación empresarial para acercar a más empresas a la iniciativa R100 con la cual grandes multinacionales globales como Facebook, Google, General Motors y Bimbo o Grupo Modelo, en el caso de México, están comprometidas a llegar al 2040 con un suministro eléctrico 100% renovable.

Como parte de este movimiento global empresarial, en México se trabaja en la iniciativa Renmx que busca facilitar el acceso a suministro mediante fuentes renovables o generación en sitio de grandes empresas con objetivos basados en ciencia y en el cual el WWF es uno de los mayores impulsores.

Según Luis Romero, hoy hay cerca de 1,500 empresas en el país que compran energía eléctrica mediante autoabasto y son éstas las que pueden apalancar más inversiones solares y eólicas mediante contratos bilaterales de largo plazo, con lo que se sumarían a las iniciativas globales que se presentan a lo largo de las últimas dos semanas en la COP25.

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