• Caso Uber-Cornershop puede analizarse en conjunto entre Cofece e IFT
  • Industria se ralentizó en 2019 por falta de coordinación entre actores públicos y privados
  • Con Gabriel Contreras el IFT consolidó su primera etapa

María Elena Estavillo Flores es economista de formación y doctora por la Universidad de París, pero en el último lustro fue comisionada en el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) como la única mujer con especialidad económica del pleno de ese regulador técnico. Ahora lidera la organización Conectadas con la que en junio apoyó una reforma constitucional sobre paridad de género para que pronto haya más mujeres en puestos directivos de los órganos del Estado mexicano.

Estavillo destaca por un aspecto de muchos matices de color, contrario a la estampa gris que significan la economía y la política regulatoria. Esa aura sobresalió también durante las discusiones en el IFT cuando la concentración AT&T-Time Warner, la separación funcional de Telmex o la determinación para declarar a Televisa el primer agente en TV de paga.

No es de extrañarse que un día pudiera dirigir organismos regionales como la ASIET o la GSMA. Por eso María Elena Estavillo, como economista y con experiencia en asuntos técnicos, puede opinar sobre la concentración aquí de Uber con Cornershop:

—Conectadas va tomando forma: hará un año se conectaron, se hicieron una A.C. y consiguieron un concurso a comisionado en Cofece e IFT sólo para mujeres. ¿Habrá mole en Conectadas si queda una de ustedes allí?

—Por supuesto que sí. Estamos muy contentas por contribuir a abrir ese espacio y por convencer, empujar y hallar aliados para hacer esta convocatoria para mujeres con argumentos constitucionales; pero también por los beneficios que trae el talento de las mujeres y con una óptica más diversa para la toma de decisiones. La brecha digital tiene un componente de género y cómo vamos a abatirla, con una óptica muy homogénea.

Tenemos material de dónde para presentar buenas candidatas a este proceso de comisionada. Hay muy buenos perfiles en Conectadas y algunos que espero después sean miembros, porque tuvimos una convocatoria y puede ser que allí haya otros perfiles que entren al concurso. Somos alrededor de 35 de las que iniciamos y recibimos unas 40 solicitudes. Es la oportunidad. Espero que sí haya quienes se inscriban.

—Ustedes están allá arriba, promoviéndolas a ellas en puestos de dirección, ¿pero en capas más abajo qué más hacen para impulsar a las niñas? ¿Siendo una A.C., buscarán recursos para otros planes de acción?

—Estuvimos varios meses enfocando nuestros esfuerzos hacia dónde concentrarnos. Primero enfocándonos en un proyecto dedicado a empujar mujeres hacia puestos de alta responsabilidad en toda la industria y al mismo tiempo, sumándonos a las organizaciones que ya están haciendo otras cosas para unir fuerzas y no duplicar esfuerzos, porque lo se requiere es mejorar la igualdad de género en este sector y en toda la sociedad.

Nosotras nos decidimos ir primero a romper el techo de cristal, donde las mujeres que ya tienen una carrera desarrollada y se encuentran en ese momento tan difícil de crecer, lo consigan. Son pocas las oportunidades de crecimiento; están cerca de la cúpula y no avanzan y allí es donde estamos concentradas en sensibilizar a las organizaciones para hacer visibles los perfiles y fortalecer sus estilos de liderazgo. Pero no eso no quiere decir que no impulsemos vocaciones de niñas y eso lo hacemos sumándonos a organizaciones que se dedican a ello.

—¿Se animaría ir a la Comisión Federal de Competencia Económica como comisionada? Ha pasado un año ya desde su salida de IFT…

—En el IFT no puedo; allí no es posible elegir a alguien que ya fue comisionada. En la Cofece podría ser, que no tengo impedimento, pero por ahora estoy con otros proyectos de trabajo y no lo podría descartar por completo en el futuro, pero por ahora no. Creo en que hay buenos perfiles para esos espacios. Estoy en otros temas que están muy interesantes.

—Sobre otros temas interesantes, esta semana se armó una discusión acerca de si es IFT o Cofece quien debe ver la concentración Uber-Cornershop. ¿Qué debería proceder según usted?

—Hablar de si es Cofece o IFT es hacer un enfoque nada adecuado. Hay que mirar más ampliamente con una óptica concurrente, de que las dos autoridades pueden analizar el mismo caso. Separar (los análisis) como se ha planteado en partes es muy artificial y pudiera impedir que alguna autoridad o que las dos pudieran cumplir con su responsabilidad entera, porque lo que pasa en esos mercados es que hay muchos efectos cruzados.

En Estados Unidos, desde hace muchos años, si hay una adquisición entre empresas y cuando son telecomunicaciones, la que analiza es la autoridad de comunicaciones, la FCC, pero también puede analizarlo Comisión de Comercio y lo mismo ha pasado en temas de transporte, que puede analizarlo la Comisión, como autoridad de competencia, pero también el Departamento de Transporte y se necesita la autorización de los dos lados.

Entonces una autoridad puede detener una operación por una cosa y la otra por lo que a su vez estime, pero las dos autoridades van analizando toda la operación, no un pedacito y lo que parece que se quiere hacer en México es como hacer un rompecabezas, en el que cada autoridad analice un pedacito.

—Las dos autoridades han privilegiado un discurso que hace notar que los efectos de esa operación sólo caen en su cancha, ¿entonces cómo podría explicar lo que propone?

—Las cadenas productivas hoy son complejas y puede haber un problema, por ejemplo, en el sistema operativo de la plataforma que afecte la competencia en el servicio final. ¿Quién a va tener la facultad para analizar la parte digital del servicio de telecomunicaciones? Pues el IFT; pero el IFT no tiene facultades en un servicio final, por ejemplo, como el del transporte. Entonces, aunque detectara una práctica monopólica, el IFT no podría sancionar los efectos, porque se dan en un mercado en el que carece de facultades. Juntos pueden cazar muchas cosas como esta.

Cuando hay un mercado con muchos lados, uno le tocaría al IFT y otro a Cofece, pero lo que sucede muchas veces es que se financian los servicios, recibiendo ingresos monetarios de un lado y recibiendo datos del otro, por ejemplo. Y entonces sería absurdo que una autoridad esté revisando la parte que sí se cobra y la otra autoridad la parte que no se cobra, sin entender de dónde vienen los recursos y cómo se mantiene el negocio, porque el negocio finalmente no se puede dividir y sin una parte la otra no funciona.

—¿Cómo podría conformarse un entramado así? ¿Habría sustento legal en la Ley Federal de Competencia Económica o en la ley telecom?

—Hay varias opciones y sería cuestión de construir un mecanismo sólido, empezando por el diálogo. El principio básico tiene que ser que las dos autoridades analicen juntas y ya que analicen, que puedan determinar si hay problemas de competencia; si no los hay, allí se acabó todo. Pero si alguna autoridad detecta un problema de competencia, entonces entenderse y ver cuál de las dos tiene las facultades para sancionar.  

El IFT como además es regulador, tiene las herramientas de competencia y las herramientas regulatorias, eso les daría también una óptica muy efectiva a las dos autoridades en equipo. La Cofece pueda arreglar una parte del problema, pero no todo, allí es donde entra IFT y ahí sí se pueden dividir y escanear muy bien quien tiene las facultades más sólidas, porque si se va a poner una sanción, si se va a prohibir una conducta, tendrán que buscar cuál de las dos tiene las facultades más claras para emitir una orden o imponer una sanción, pero ya sería gracias al análisis de las dos autoridades.

Como esta concentración pronto nos vamos a estar encontrando muchos casos más y por eso creo que deberíamos encontrar un procedimiento en el que puedan entrar las dos autoridades y que exista un mecanismo de coordinación para que ambas puedan actuar y que donde detecten que hay los problemas se puedan coordinar para arreglarlos y que si hay necesidad de sancionar, sancionar donde cada una sí pueda sancionar. Por eso se necesitan esos mecanismos de coordinación, que no son raros.

—¿Cree que IFT y Cofece están a tiempo de entenderse para lograr un mecanismo así? La versión estenográfica de IFT sobre el tema y el comunicado de Cofece sobre lo mismo suena como si estuviesen peleando por la misma novia y ahora parece que el Poder Judicial es quien definirá.

—Si nos peleamos entre nosotros el mercado es el que pierde, sobre todo los usuarios. Sí hay una relación cordial entre IFT y Cofece, pero distante y siempre ha sido así; creo que ha sido una posición equivocada; ambos deberían tener más coordinación, porque sí han sido cordiales, pero tratan de no interferirse en su territorio. No creo que ese deba ser el enfoque.

Debería haber mucha más colaboración en muchos más sentidos y éste puede ser el inicio. Esta distancia es incongruente. La Cofece siempre le ha dado mucha importancia a tener relación con otras autoridades de competencia del mundo y platican y se intercambian documentos; trabajan juntos en estándares o criterios internacionales, pero cuando uno voltea dentro de nuestro país, no hay ese tipo de colaboración entre las dos autoridades de competencia.

Por eso parece muy incongruente que exista la conciencia que se requiere la colaboración hacia afuera del país, pero no hacia adentro y las autoridades de competencia en el mundo están conscientes de la importancia de tener criterios coincidentes; por lo menos en no contradecirse o no luchar en contra, porque los temas de competencia en el fondo provienen de poderes reales, grandes, de poderes económicos y para eso se necesitan autoridades coordinadas y congruentes para que les hagan frente a favor de todos nosotros.

Si tenemos a las dos autoridades peleadas, esto no augura nada bueno. Y pues sí, parece que se están poniendo muy territoriales; pecando, por lo que no creo que sea una posición constructiva y por eso la óptica está en no pelearnos por el carril, sino salirse de ese carril y buscar otros, un carril de esquemas de colaboración; eso sería mucho más rico para todos. ¿Quién dará ese paso?

—¿Quizá el primer paso a ese camino sería que IFT no se aferre solamente al argumento de la Neutralidad de la Red y Cofece al asunto del transporte para atraer el caso Uber-Cornershop?

—Las dos autoridades tienen parte de razón. Ese es el punto y por eso deberían trabajar unidos. El tema de Neutralidad de la Red… el IFT no necesita pedirle permiso a nadie para estudiar el tema, porque la Cofece no tiene esas facultades; son exclusivas del IFT, porque no son temas de competencia. Lo que sucede es que muchas acciones que van acerca de la Neutralidad de la Red sí pudieran tener efectos anticompetitivos y allí dependería con qué herramientas se estudian, pero en ese caso sí sería facultad de IFT, aunque eso no excluye que también pueda tener interés la Cofece si un obstáculo pudiera estar afectando la competencia en mercados que ya no son de telecomunicaciones.

Cada parte tiene razón, porque cada una se está enfocando en los ámbitos que son competencia de cada quién, pero esos ámbitos no están disociados. Ese es el punto para converger y lo que quiero decir es que el asunto de Uber con Cornershop tiene aspectos que los dos deberían estar analizando.

Pongamos un ejemplo: si le dieran toda la facultad al IFT y hay un problema de transporte logístico, allí el IFT no podría sancionar o poner medidas, porque se saldría de su competencia. Pero que se da otro caso en que se observa, en cuanto la Neutralidad de Red, en que hay un trato ventajoso en el acceso a las capacidades de Internet que es donde se están originando los efectos a la competencia, allí no tendría facultades la Cofece para arreglar ese problema. Por todo eso no deberíamos estar excluyendo a las dos autoridades a priori.

—Se fue el primer año de Andrés Manuel López Obrador en el gobierno. En tema de industria, ¿qué le preocupa a usted habiendo estado este año, digamos, viendo desde fuera?

—Una parte que preocupa es la falta de coordinación de las entidades públicas y privadas, pero básicamente las públicas en un momento en que los recursos son limitados y la inversión piensa en otros países. Cada una está actuando por su lado, eso implica que los recursos rinden menos, porque unos están jalando por su lado. Aquí es importante que se sienten la mesa la SCT, el IFT y la industria, que siempre ha habido buena relación, y ahora hay que sentar a CFE Telecom, a la Coordinación de la Estrategia Digital y darle sentido a todas sus acciones, hacerlas congruentes porque no hay plan unificado para que el país se digitalice, lo que significaría desaprovechar las tecnologías para nuevos servicios de salud educación y para que las empresas sean más competitivas. Pareció un 2019 en que no se hablaron. Cómo vamos a traer en esta época las inversiones, si no podemos mostrar a dónde queremos llegar.

—Gabriel Contreras termina su último año como jefe en el IFT y se consume ya la primera generación del regulador, ¿qué diría usted?

—Con Gabriel se cumplió la primera etapa de construcción inicial del IFT y ahora hay nuevos retos. Esos proyectos que veíamos con él, cuando inició el IFT, ya están allí; ya se cumplieron y ahora el tiempo coincide en que toca cambiar de visión y creo que por eso es sano cambiar la dirección de las instituciones. Gabriel estuvo siete años y ahora toca empezar una nueva etapa con visión renovada para los nuevos retos, circunstancias dentro y fuera del país. De alguna manera tuvimos la suerte de coincidir en esa construcción del IFT.