Los últimos 16 meses han sido difíciles para Pemex. Luego de la reforma energética, el mercado internacional le jugó una mala pasada con el incremento en la oferta por parte de los países de Medio Oriente, específicamente Arabia Saudita y Rusia, además de la ampliación de la oferta de Irán e Irak.

La expectativa de este año es que la demanda mundial de crudo bajará por la desaceleración de Europa y China; los inventarios petroleros se mantienen altos tanto en Estados Unidos como en la OCDE y persistirá la volatilidad en los precios de crudo hacia adelante.

La realidad es que las exportaciones de crudo pasaron de 35,638 millones de dólares en el 2014 a 18,524 millones, una caída del orden de 48% que no pudo ser compensada con el ligero incremento en el volumen de las ventas foráneas que fue de 2.62%, al pasar de 1 millón 142,000 barriles a 1 millón 172,000 barriles.

Los precios del petróleo mexicano pasaron de 90.65 dólares en enero del 2014 a menos de 20 dólares por barril en lo que va de este año, lo cual se agudiza con la baja constante en la producción en los últimos 10 años, por la declinación del yacimiento Cantarell, ubicado en la Sonda de Campeche, donde se prevé una producción promedio de 2 millones de barriles, ante la declinación de campos maduros.

La mezcla mexicana de exportación cayó 49.35% en el último año, al pasar de 85.48 dólares en promedio en el 2014 a 43.29 dólares en promedio del año pasado.

Los principales componentes que impactaron el pasivo en el 2015 son que su deuda financiera aumentó 342,000 millones de pesos y la reserva para beneficios a empleados, 66,000 millones de pesos; así, el pasivo al 30 de septiembre ascendió a 3.2 billones de pesos.

En el capítulo de pensiones, la petrolera informó que se necesitan cerca de 1.5 billones de pesos para poder cubrir las reservas laborales y cabe destacar que en diciembre pasado se le otorgaron fondos por 50,000 millones de pesos, luego de que el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana accedió a nuevo esquema de retiro.

El nuevo esquema implica que los trabajadores de nuevo ingreso tendrán que adoptar el sistema de afores para su retiro, mientras los que ya están dentro de Pemex pasarán de 55 a 60 años de edad, y por lo menos 30 de antigüedad, para poder hacerlo a 100 por ciento.

En las siguientes negociaciones con el sindicado se acordó que para el 2021 la edad de retiro final pasará a ser de 65 años.

Financieramente Pemex tiene problemas relacionados con el contexto internacional. En la presentación de los resultados del tercer trimestre del año, hecha el 28 de octubre del 2015, el subdirector de Tesorería de Pemex dijo que el entorno es por la oferta y demanda de crudo; la fortaleza del dólar afecta los resultados de la empresa, a pesar de mantener un desempeño operativo estable.

Los indicadores de la empresa reflejan su competitividad y generación de valor, aunque los resultados se ven fuertemente afectados por el entorno de mercado y la reducida acreditación de costos para el cálculo de impuestos , destacó.