El objeto fundamental del crowdfunding es reunir capital a través de las redes sociales. Reunir capital es algo que ya sucedía con cierta frecuencia en diferentes ámbitos de nuestras vidas. Ejemplos históricos de crowdfunding incluyen las tandas, colectas para caridad, microfinanzas, entre otros. Sin embargo, los recientes avances en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han desarrollado y profesionalizado lo que hoy conocemos como crowdfunding a través de accesos de gran alcance, abiertos y en línea.

Sin embargo, el mecanismo se enfrenta a una serie de retos que se deben superar para que se instale en cualquier comunidad como una forma de recolección de fondos. La confianza representa al más grande de todos los retos, sobre todo cuando hablamos de plataformas funcionando en economías emergentes como México.

Aunque se ha logrado un gran avance, todavía mucha gente prefiere pagar a través de métodos tradicionales, es decir entregar el dinero directamente o depositarlo en una cuenta bancaria acudiendo a la sucursal de su banco. Parte de esta desconfianza se ha logrado disminuir con la generación de un código que permite, a quien está contribuyendo, acudir a una tienda de conveniencia o a una institución financiera para depositar la aportación.

En estos tiempos de exceso de información asumimos que todo está escrito. La realidad es que hay historias, relatos, procesos, prácticas, experiencias, que se quedan en el aire, en la cabeza de unos cuantos o en el tintero. En “Haz que suceda con crowdfunding: Sistema de Donaciones y Recompensas” ponemos en palabras, y para que se lean, los mecanismos bajo los cuales se logra la recolección de recursos; la conciencia social del equipo detrás de cada plataforma; los alcances y los motivos. Entrevistamos a quienes tienen estas historias en la mente, para que todos conozcan la esencia de los modelos más nobles del crowdfunding.

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