Si Estados Unidos decide imponer aranceles al aluminio y el acero provenientes de México como medida de presión en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el país tomará medidas equivalentes.

Así lo aseguró el jefe de la Negociación Técnica del tratado comercial trilateral de la Secretaría de Economía de México, Kenneth Smith, ante la advertencia hecha este lunes por el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross.

“Dependiendo de dónde estemos en el TLCAN el 1 de junio, el presidente (Donald Trump) decidirá si extiende o no su situación. No se puede predecir por el momento”, manifestó el funcionario de aquel país.

En entrevista con Enfoque Noticias, Smith dejó en claro que el equipo mexicano no permitirá dejarse presionar por temas políticos ni aquellos relacionados con la Sección 232, la cual avala limitar las importaciones con el argumento de la seguridad nacional.

“No representamos una amenaza de seguridad nacional ni en este ni en ningún sector para Estados Unidos”, sostuvo Kenneth Smith, al señalar que México es un gran comprador de ambos metales del vecino país del norte.

Con ello, el funcionario de la Secretaría de Economía manifestó que la imposición de aranceles o cuotas, de ninguna manera se pretende ligar a la discusión del acuerdo comercial como un elemento de presión.

“No vamos a apresurar un cierre. Vamos a cerrar únicamente cuando haya condiciones favorables para México”, aseveró.

El presidente Donald Trump extendió el último día de abril y por 30 días adicionales la exención a México, Canadá y la Unión Europea para la imposición de aranceles a las exportaciones de acero y aluminio a Estados Unidos.

Al respecto, el representante del Partido Republicano en México, Larry Rubin, confió en que el plazo continúe para los dos países que también forman parte del Tratado de Libre Comercio desde hace 24 años.

“Definitivamente la exención de aluminio y acero hacia Canadá y México, de ser necesario continuará”, argumentó el republicano, quien aseguró que ambos países son los más cercanos geográficamente y en materia de comercio para Estados Unidos.