Azteca Comunicaciones Perú, una de las subsidiarias sudamericanas de Grupo Salinas, solicitó poner fin al contrato de construcción, administración y explotación de la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica de Perú (RDNFO) que firmó en el año 2014 con el gobierno de ese país para llevar conectividad de voz, datos y video a las 180 ciudades peruanas de mayor relevancia, a través del tendido de una red mayorista de alta capacidad financiada con aproximadamente 323 millones de dólares y en buena parte con dinero del Estado.

La compañía formalizó esta semana la solicitud para dar “caducidad” al contrato por “mutuo acuerdo” y ahora toca al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), a la Contraloría General de la República, al Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel) y al Ministerio de Economía y Finanzas peruanos evaluar la petición, confirmó la viceministra de Comunicaciones, Virginia Nakagawa Morales.

“Este procedimiento es uno reglamentado por la Ley de Asociaciones Público-Privadas (…) En caso de que el acuerdo proceda, tenemos alternativas que darán valor a esta red, pues activaremos todo lo que tenemos listo para dar mayor conectividad, porque nuestra mirada sigue estando en conectar a los no conectados y en crecer el mercado, siempre respetando las reglas de juego y los contratos. Esperaremos con calma a que haya un acuerdo”, dijo Virginia Nakagawa a El Economista.

De acuerdo con el informe presentado por Azteca Comunicaciones al gobierno, el traspaso de la Red Dorsal al Estado peruano tendría la fecha límite del 31 de diciembre del 2020.

Azteca Comunicaciones llevaba cerca de dos años evaluando la posibilidad de abandonar el proyecto ante la dificultad de conseguir clientes por el rígido y encarecido esquema de tarifas establecido en el contrato original que escasamente atrapó a terceras empresas interesadas en utilizar esta red para transportar su tráfico por todo el territorio peruano, lo que además provocó que el resto de la industria prefiriera construir sus propias redes de transporte a precios más accesibles, en tanto que la RDNFO también iba incrementando los costos de operación para su concesionario conforme crecía la extensión de su cobertura.

Febrero de 2018 fue la última ocasión en que Azteca Comunicaciones deslizó que saldría del proyecto de la Red Dorsal de Perú, esto porque la compañía presentó números rojos para su matriz mexicana en todo el ejercicio del año 2017:

“La dirección general de TV Azteca se encuentra en proceso de actualizar la valuación y las perspectivas de su inversión en telecomunicaciones en Perú, con el fin de determinar su compatibilidad con la definición estratégica de la compañía. Con base en dicho análisis, TV Azteca formulará un plan de acción sobre esta inversión”, informó la empresa en ese febrero.

La compañía había reportado entonces un ingreso equivalente en moneda mexicana de 464 millones de pesos y costos de operación por 551 millones de pesos para todo 2017 en Perú. Hasta septiembre de 2019, Azteca Comunicaciones había reportado costos de operación por 258 millones de pesos, frente a los 348 millones de pesos para el periodo enero-septiembre de 2018 y como resultado de una eficiencia operativa, pero los ingresos se ubicaron apenas en 291 millones de pesos y Azteca Comunicaciones reconoció que esas entradas derivaban de los reembolsos del gobierno acordados en la firma del contrato por el mantenimiento y operación de la Red Dorsal.

Perú propuso a Azteca transportar tráfico internacional

Tras las complicaciones para atraer clientes que enfrentó el concesionario de la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica de Perú, el gobierno de ese país propuso a la empresa establecer una estrategia de “flexibilidad tarifaria” por volumen y en regiones específicas, como manera para que Azteca Comunicaciones pudiera competir con mayores herramientas en el sector de telecomunicaciones peruano, aunque ello hubiese significado que en algún momento dejaría de recibir los reembolsos fijados en la firma del contrato original por la administración de la red, pues la compañía ya podría entonces allegarse de recursos a través de la base clientes que eventualmente iría construyendo.

El gobierno peruano se dijo después abierto a habilitar a Azteca Comunicaciones para el manejo del tráfico internacional a través de la Red Dorsal y conectar a Perú con Colombia, Ecuador, Chile, Brasil y Bolivia, con lo que hubiera abierto una nueva veta de ingresos y sentado un precedente para ese proyecto de conectividad que se pensó durante su concepción original de 2012 ni en la firma del contrato en 2013-2014.

“Las redes dorsales ya podrán dar tráfico internacional y si Azteca quiere, viene y firma una adenda con nosotros, nosotros se la damos (…) Si quiere vender, el contrato establece una opción de ese tipo, previo conocimiento y aprobación del ministerio, no vemos porqué no. No hay nada que no se pueda conversar, siempre que se ponga en el centro al ciudadano. Cada quien toma su decisión de negocio; si quieres, sigues como estás o si quieres entras a otra competencia”, dijo a este medio la ministra Nakagawa en una entrevista de octubre de 2019.

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones de Perú ya evaluá la petición de Azteca Comunicaciones e indicó que durante este proceso salvaguardará la continuidad del servicio y en caso de que la solicitud de Azteca Comunicaciones consiga el visto bueno del gobierno, entonces el MTC procederá a definir un nuevo concurso para adjudicar nuevamente la Red Dorsal a algún interesado del sector privado.

“Es necesario ajustar el esquema a las condiciones de competencia actuales, pero sin perder de vista la visión integradora de las regiones más necesitadas de servicios de telecomunicaciones, en especial el servicio de banda ancha que proporciona internet de alta velocidad”, escribió la dependencia.

En 2019, la Red Dorsal tampoco consiguió aprovechar sus 13,500 kilómetros de fibra óptica y conexiones mayoristas a 180 capitales provinciales ya desplegados, debido a que mientras ese proyecto se concibió en la Ley 29904, poco se contemplaron entonces las superposiciones de las redes que terceros operadores irían construyendo por su estrategia comercial propia con el pasar del tiempo y por las elevadas tarifas fijas que se establecieron para el concesionario de la Red Dorsal.

Esta red, que en 2012 se pensó como el camino para aumentar la conectividad de Perú, se encuentra en estado de subutilización, debido a que a casi cuatro años de haber entrado en funcionamiento pleno, sólo el 15% de su capacidad de infraestructura es demandada por el resto de la industria y el tráfico que circula por ella apenas representa el 10% del total nacional.