La empresa mexicana tiene dos subsidiarias en el país sudamericano: Molinos Nacionales (Monaca), que según el decreto en la Gaceta venezolana será expropiada, y Demaseca, que produce harina precocida, y la cual no fue mencionada por el Gobierno.

Las operaciones en Venezuela representaron para Gruma alrededor de 10% de sus ventas en el primer trimestre del año. En conjunto, constituyen el segundo mayor productor de harina de trigo y maíz del país sudamericano.

Cuenta con 13 plantas en Venezuela y también comercializa productos terminados de marcas como Juana, Robin Hood, Lassie, Mónica y La Comadre.

En marzo la empresa había anunciado que Venezuela había comenzado un procedimiento para sancionar a Monaca por supuestamente haberse negado a vender harina precocida en el mercado legal, acusación que negó en su momento.

Los inicios

Fundada el siglo pasado, Gruma inició sus operaciones con un pequeño molino de maíz en Cerralvo, un municipio rural en el norte de México a 100 kilómetros de la frontera con Estados Unidos.

Gruma, que creció por años bajo un régimen del control de precios en México, inició su expansión internacional en la década de 1970 y comenzó a cotizar en el mercado de valores mexicano en 1990. En 1999, la firma compró Monaca.

Internacionalización

Hoy Gruma opera también en Estados Unidos, América Central, Inglaterra, España, Italia, Holanda, China, Malasia y Australia.

La compañía es propiedad de la familia González Barrera, que además controla al Grupo Financiero Banorte, el tercer banco más grande de México en términos de cartera de crédito total.

Sufre problemas

En el 2008, la compañía sufrió por la volatilidad desatada por la crisis financieral mundial, que le generó abultadas pérdidas en instrumentos derivados. A finales del 2009, logró refinanciar unos 700 millones de dólares de deuda en derivados.

En el primer trimestre de este año la compañía reportó una utilidad neta de 261 millones de pesos (21 millones de dólares), revirtiendo la pérdida del mismo periodo del año pasado.

RDS