La automotriz estadunidense General Motors (GM) advirtió hoy al gobierno del presidente Donald Trump que las tarifas impuestas a los vehículos importados a Estados Unidos reducirían el tamaño de la empresa y la cantidad de personas que emplea en este país.

En una declaración enviada al Departamento de Comercio, la automotriz subrayó que habría “graves impactos negativos” si se aplica el plan arancelario en Estados Unidos, que podría ser de hasta 25%, de acuerdo con Trump.

La advertencia de GM sucedió apenas días después de que el fabricante de motocicletas Harley-Davidson anunciara que trasladaría parte de su producción al extranjero a fin de evitar tarifas del gobierno de Trump.

La mayor automotriz en Estados Unidos destacó que tarifas demasiado elevadas podrían “conducir a un GM más pequeño, una presencia reducida en el país y en el extranjero para esta icónica compañía estadunidense y el riesgo de contar con menos, no más, empleos en Estados Unidos”.

GM declaró que las tarifas podrían subir los precios de los vehículos y reducir las ventas. Incluso si los fabricantes de automóviles optaran por no transferir costos más altos, “esto aún podría generar menos inversión, menos trabajos y salarios más bajos para nuestros empleados”.

El efecto de una menor inversión y una fuerza de trabajo más pequeña podría además retrasar los avances de las tecnologías innovadoras, de acuerdo con GM.

La Casa Blanca solicitó el mes pasado al Departamento de Comercio que investigara si los aranceles sobre vehículos importados podrían utilizarse por motivos de seguridad nacional, citando una ley de 1962 que permite sanciones comerciales de emergencia en caso de una amenaza.

La administración utilizó la misma justificación legal para imponer esta primavera aranceles a las importaciones de acero y aluminio.

Por su parte, la automotriz japonesa Toyota presentó este viernes comentarios similares, argumentando que mayores tarifas “amenazarían la fabricación, el empleo, las exportaciones y la prosperidad económica de Estados Unidos”.

La compañía resaltó que su inversión en una planta de automóviles en el estado de Alabama, con un costo de 1,300 millones de dólares, apuntaba a su confianza en Estados Unidos.

Toyota señaló que los fabricantes de automóviles internacionales que ensamblan vehículos en Estados Unidos tienen su sede en países como Japón, Alemania y Corea del Sur, “que son los aliados más cercanos de Estados Unidos”.