El director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett, y el presidente Andrés Manuel López Obrador buscarán renegociar los contratos con los generadores particulares que este año llegarían a un abasto de la mitad de la energía que vende la empresa.

Y es que hasta 1992, con las modificaciones legales realizadas, la energía dejó de ser una actividad exclusiva del Estado. Entonces, se creó la Comisión Reguladora de Energía (CRE) para regular a los privados que buscaran mediante licitaciones vender electricidad mediante plantas propias a la CFE. Entonces se crearon figuras para que los particulares participaran en el sector eléctrico, mediante autoabasto, exportación, importación, pequeña producción y sobre todo, como productores independientes de energía (denominados PIE), con plantas diseñadas para venderle a la CFE.

En la reforma legal del 2014, la Ley de la Industria Eléctrica sustituyó al marco legal anterior, estableciendo que los contratos firmados hasta entonces debían respetarse, creando la figura de contratos legados para los PIE. Con la separación de la CFE, se creó la filial CFE Legados, que administra las 303 centrales que operan bajo este esquema y que según la actual administración estarán vigentes hasta el 2039, con pérdidas por más de 164,220 millones de pesos para la empresa, derivado de las fórmulas a las que compra la energía al ponderar los precios de los combustibles a valor presente neto para las centrales termoeléctricas y de ciclo combinado, que son la mayoría de las centrales legadas.

Además, la Auditoría Superior de la Federación reveló que entre 2014 y 2016 la CFE adquirió energía eólica a un precio 3.7 veces superior al del costo de producción de las plantas de su propiedad, lo que le provocó pérdidas por más de 2,646 millones de pesos, derivado de contratos de largo plazo firmados sin tomar en cuenta las potenciales reducciones de costos del mercado.

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