En México, existen cerca de 200,000 empresas medianas con el potencial de ser exportadoras, pero no acceden a ese estatus por exceso de cautela, rigidez organizacional (la mayoría son empresas familiares) y falta de asesoría, principalmente, afirmó Luis López, socio a cargo del segmento de Empresas Medianas de la firma consultora KPMG.

Asimismo, las empresas medianas mexicanas que sí exportan despliegan políticas de expansión global tímidas, lo que se ve a través de su baja diversificación de mercados (la mayoría, se enfoca a Estados Unidos), la reducida proporción de su plantilla laboral en el exterior y la todavía limitada participación de sus ingresos foráneos en los totales, según lo revela la Encuesta de Empresas Medianas Multinacionales de América de KPMG, que será presentada el día de hoy.

Y es que, según revela el estudio de KPMG –basado en entrevistas a 1,150 empresas medianas de Canadá, Estados Unidos, México y Brasil (200 de México)–, en el caso de nuestro país, las empresas exportadoras tienen operaciones en un promedio de cinco países, cuando la media de los países considerados es de 10.

Igualmente, destaca el hecho de que poco más la mitad de las firmas mexicanas con ventas foráneas no tienen empleados en el exterior, y las que sí los tienen, poseen una proporción ínfima de su plantilla (4% de sus empleados).

Por otro lado, la proporción de ingresos foráneos de las firmas mexicanas respecto de sus ingresos totales es de 23%, cuando en sus homólogas de Canadá y EU, dicho a proporción alcanza 43 y 42%, respectivamente.

Luis López dijo a El Economista que el reto en México para estas empresas es transformar su mentalidad, (muy apegada a la lógica familiar y a la cautela), ya que la diversificación de mercados es esencial ante la intensificación de la competencia local y la continua incertidumbre económica .

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