El secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, aseveró que el Fibra E lanzado para fondear el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) era innecesario y tenía condiciones extraordinarias para un instrumento de su tipo que poco convenían al Estado mexicano.

“El Fibra E fue un recurso que se solicitó en marzo del año pasado, nosotros estimamos que indebidamente porque eran 30,000 millones de pesos que no eran necesarios, teníamos dinero en caja, o sea se tenía dinero en caja, no era necesario, se hizo muy complicadamente, se aceptaron intereses altísimos”, dijo el secretario de Estado tras una reunión con legisladores de Morena en la Cámara de Diputados, este miércoles.

En este tenor, Jiménez Espriú enfatizó que el Fibra E estaba generando intereses de alrededor de 10 % en términos reales, por lo que “era un crédito carísimo, entonces no era necesario”. El titular de Comunicaciones refirió también que cuando se lanzó el fibra ya se tenía suficiente financiamiento de instrumentos bursátiles anteriores.

“Se metió al banco (los recursos del fibra) porque no había forma de gastarlo, todavía había dinero de los bonos anteriores y eso en el banco producía pequeños intereses y pagábamos altos intereses, era un fibra caro, innecesario”, reiteró.

Jiménez Espriú expuso que lo que se hizo con el fibra es cabildero con los bonistas que se les devolviera el dinero ya que no era un negocio para el gobierno federal.

“Si usted pide prestado a 10 %, guarda el dinero en su casa o en un banco y a usted le dan 2 o 3 % y usted tiene que pagar 10 (%) pues no es negocio, eso fue lo que pasó, pero afortunadamente ya no se van a deber esos 30,000 millones de pesos”, aseguró.

En este sentido puntualizó que el fin de semana se entregarán 30,000 millones de pesos a quienes invirtieron en los fibras más 4,000 millones que corresponden a los intereses que se generaron desde hace un año.

Además de las malas condiciones económicas, Jiménez Espriú comentó que las condiciones del Fibra E estipulaban que los tenedores de ese financiamiento tendrían dos sillas en el consejo de administración del nuevo aeropuerto y se les daba atribuciones de socios minoritarios pese a que su inversión era muy baja con respecto a la obra total.

“En esos dos sitios en el consejo se les daba, además, aunque eran minoritarios absolutamente, se les daba algunas condiciones de socios minoritarios que podían tener derecho de veto en unas decisiones del aeropuerto, o sea sí era un fibra que tenía una serie de condiciones para hacer muy complicado el deshacerla”, dijo.

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